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aaaaaartículos - “UCDM y la madre naturaleza”
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Ahora bien, UCDM asímismo alude a que esto es verdad también en animales, a través del uso repetido de la frase "todas las cosas vivientes". Esta frase implica que por cada cuerpo animal existe una mente dormida en el Cielo que piensa que está viviendo en ese cuerpo. Por lo tanto, los animales se merecen el mismo amor incondicional y santo respeto que los humanos. Pero, ¿qué pasa con las plantas? ¿Qué pasa con los objetos inanimados como rocas o muebles? Yo creo que el Curso es inequívocamente claro en que estas dos cosas son también cuerpos que se corresponden a mentes que sueñan el Cielo. Por ejemplo, veamos el siguiente pasaje:

Esto seguramente parece decir que un granito de arena es uno de los "fragmentos separados" de la Filiación. ¿Cómo puede ser? Tal vez es sólo una metáfora, una licencia poética. Sin embargo, como si nos leyeran la mente, las siguientes oraciones responden esta pregunta directamente, quitando toda duda:

"Las formas que los diferentes fragmentos parecen adoptar no significan nada, pues el todo reside en cada uno de ellos. Y cada aspecto del Hijo de Dios es exactamente igual a todos los demás" (T-28.IV.9:5-7)

En otras palabras, si piensas que un granito de arena no puede, como tú, ser un fragmento del Hijo de Dios, entonces, recuerda "las formas que los fragmentos separados parecen adoptar no significan nada". El Curso está diciendo claramente que no importa cuál sea la forma -puede ser un cuerpo humano, un cuerpo animal, una planta o un granito de arena-, detrás de cada una hay una "parte", un "fragmento", un "aspecto" de la Mente del Hijo de Dios.

Las lecciones 28 y 29 del Libro de Ejercicios, elaboran este mismo tema acerca de una mesa. Esto puede ser tan difícil de creer que, para asegurarme, me gustaría que miráramos a las declaraciones sobre la mesa una por una:

1. Nos dicen que cuando miramos bajo la visión de Cristo, una mesa tiene "infinito valor" (Libro

 

de Ejercicios 28 5:2). Solamente lo que Dios crea tiene infinito valor. La mesa debió haber sido creada por Dios.

2. Nos dicen que una mesa no está "separada", por sí misma o en sí misma (Libro de Ejercicios 29 2-2). Esto significa que la realidad de una mesa no es una forma física, pues todas las formas están separadas. De tal manera, existe algo más allá de su forma física, algo sin forma, que es la realidad de la mesa.

3. Se nos dice que una mesa comparte su verdadero propósito con el propósito de "todo el universo" (Libro de Ejercicios 28 5:3). Esto significa que una mesa es parte del universo. En el Curso, "universo" no significa el universo físico. Se refiere al universo que Dios creó: la Filiación. En otras palabras, una mesa es parte de la Filiación.

4. En forma similar, se nos dice que una mesa comparte el propósito del universo y que por lo tanto, "comparte el propósito de su Creador" (Libro de Ejercicios 29.2:5). Nuevamente, la mesa es parte del universo que Dios creó. La mesa fue creada por Dios; no la forma de la mesa, por supuesto, sino la realidad más allá de la forma.

Resumiendo, lo que nosotros consideramos mesa -su forma física- no es lo que es. Más allá de la forma existe un algo sin forma que Dios creó y en el cual Él mora. En otras palabras, en algún lugar del Cielo, existe una mente, que es una con la nuestra, y que es igual a la nuestra que está soñando que es esa mesa. Esta mente (de la cual estoy seguro que en su estado actual está mucho más inconsciente que la nuestra), piensa que nació cuando se hizo la mesa. Se queja en sordo dolor cuando la mesa es dañada y vagamente teme la destrucción de la mesa. Y así, la forma de la mesa puede ser una ilusión, pero la mente que piensa que es esa mesa, es en realidad parte de Dios. Nuestra forma (nuestros cuerpos), la forma de la mesa y todas las formas de la naturaleza, son sueños que inventamos. Pero detrás de cada uno está la realidad creada por Dios.

Esto, yo creo, es lo que la lección 29 del Libro de Ejercicios significa al decir "Dios está en todo lo que veo". De hecho, prosigue diciendo que en verdad es "el pilar de la visión" (Libro de Ejercicios, 29 1:5). En otras palabras, la visión de Cristo, por la cual somos salvados, consiste en ver a Dios en cada forma.

 

Entonces, ¿cómo se vería la naturaleza a través de la visión de Cristo? Basado en lo antedicho, supongo que la visión de Cristo nos permitiría automáticamente pasar por alto todas las formas de la naturaleza. Nos daríamos cuenta que no importa cual pareciera ser la forma que tome, porque detrás de ellas se encuentras los radiantes rayos de Dios. Y así, ya sea que veamos una ardilla, un pájaro, una serpiente, un escarabajo, un arbusto, un árbol, un arroyo o una roca, sabremos que todos ellos son lo mismo, todos fragmentos del único Hijo de Dios; que las "formas que los diferentes fragmentos parecen adoptar no significan nada". Veríamos toda la apariencia exterior de la naturaleza como una débil niebla, apenas oscureciendo las fulgurantes galaxias de la Filiación astillada que se encuentran detrás de la niebla, apenas disimulando la infinita belleza, pureza y valor de cada uno de los billones de los esplendorosos fragmentos. Seríamos capaces de amar cada cosa, grande o pequeña, animada o aparentemente inanimada, totalmente y sin reservas. Y veríamos toda esta miríada de aspectos de Dios quejándose bajo la carga de la limitación. Podremos verlos también buscando incesantemente el hogar, la felicidad, la seguridad y perfecta paz que piensan que pueden encontrar en comer, aparearse y sobrevivir, pero que sólo podrán encontrar en Dios.

Yo creo que el hecho de que toda la naturaleza esté viva con la Filiación separada, puede servir como el fundamento para una ecología iluminada. Esta ecología sería, solo a escala secundaria, acerca de la preservación, protección y cuidado de las formas. Primariamente tendría que ver con relaciones amorosas con nuestros otros hermanos. Tomaríamos los mismos principios que el Curso aplica a las relaciones humanas y las utilizaríamos en nuestras relaciones con "todas las cosas vivientes". Esto significa, primero y principal, ver más allá de las formas a la luz interior de Cristo dentro de cada cosa. Pero, una vez que hemos hecho esto, también significaría expresar esa visión de amor en la forma de un comportamiento concreto. Y, si parte de la Filiación, piensa que vive dentro del cuerpo de una planta, no le estarías expresando amor si descuidadamente dañamos y destruimos ese cuerpo de la planta, de la misma forma en que no estaría expresando amor a otro humano si le atropellaras el cuerpo con el auto.

Por lo tanto, creo que mucho de la ecología convencional es apropiado, pero sólo si la preservación, protección y cuidado de las formas son percibidos, no como un fin en sí mismo, sino como un medio de expresar amor a las mentes dentro de esas formas. Todo esto es muy similar, por supuesto, a la visión que guió los primeros años de la comunidad espiritual de Findhorn en Escocia. Y yo pienso que esa visión es básicamente correcta.

2. El Espíritu Santo tuvo una mano en la creación del mundo

Este tema requiere un tratamiento cuidadoso, ya que el Curso es muy preciso en decir que el mundo es nuestro sueño, que fue nuestra idea en primer lugar, y que lo hemos inventado. Sin embargo, yo pienso que es igualmente claro en decir que el Espíritu Santo puso Su mano. En otras palabras, Él influenció hasta cierto punto el diseño del universo físico.

El primer indicio que tenemos de esto está al principio del Texto, donde se nos dice que:

"La Expiación se instituyó dentro de la creencia en el tiempo y en el espacio..." (T 2 II 5:1)

Dado que la creencia en el tiempo y en el espacio es la fuente del universo físico, el hecho de que el Espíritu Santo instituyera la Expiación dentro de tal creencia, es muy significativo. Significa que el universo físico debe ser la representación tanto de nuestra creencia en el tiempo y en el espacio, como la de la Expiación que fue instituida dentro de tal creencia.

Donde esto se hace realmente claro, es en las descripciones del Curso sobre el mundo real. Mientras que el mundo es el conjunto de todas las formas que hemos creado, el mundo real es la suma de todos los pensamientos amorosos que entraron en la creación de dichas formas.

Yo pienso que queda claro por el tono del Curso que la mayoría de los pensamientos que hicieron este mundo no fueron amorosos. Y esto está reflejado en los patrones de ataque, destrucción y muerte que son universales en este mundo. Sin embargo el Curso está diciendo claramente que también hubo pensamientos amorosos detrás de la construcción de este mundo. Y esto, asímismo, debe estar reflejado de alguna manera en las formas de la naturaleza.

¿Cómo refleja o simboliza la naturaleza los pensamientos amorosos que contribuyeron en esta creación? Esta es una pregunta fácil, ya que en todo el Curso se encuentra la implicancia que vibrantes y saludables formas son los símbolos de los pensamientos sanados o amorosos. Por ejemplo, el Curso supone constantemente que un cuerpo humano saludable es un símbolo del sueño de una mente saludable. Siguiendo en esta línea, frecuentemente sugiere que una naturaleza saludable, abundante y vibrante, es también el símbolo del sueño de un pensamiento sanado. Nos dice, por ejemplo, que la mente sanada que proviene de hacer el Libro de Ejercicios puede "sanar el ala rota de un pájaro o provocar que un arroyo por largo tiempo seco mane nuevamente" (Ejercicio 109 6-7).

Y como mínimo tres veces (en "El pequeño jardín" y "Pues ellos han llegado" del Texto y en "¿Qué es un milagro?" del Libro de Ejercicios), el Curso sugiere que condiciones áridas y desérticas son símbolos del ego, y que la vida floreciente es un símbolo de un pensamiento sanado.

De todo esto, podemos deducir que el Curso ve aquellos elementos de la naturaleza que reflejan salud, belleza, vida, abundancia, armonía, orden y cooperación como productos de pensamientos amorosos que entraron al mundo. Estos aspectos de la naturaleza son símbolos del sueño del amor. Por lo tanto, el Curso no está totalmente en contra de ver la belleza en la naturaleza, ya que las formas hermosas pueden conducirnos a los pensamientos hermosos detrás de ellos. Y ver esos pensamientos es ver el mundo real. La idea de que pensamientos sanos y amorosos producen la belleza en la naturaleza, está muy claramente expresada en la sección denominada "El Mundo Perdonado". Allí se nos dice:

En otras palabras, el Espíritu Santo revelará tus motivos detrás de la creación de este mundo y te mostrará que fue tu insania la que lo hizo. Sin embargo, existe un importante calificador agregado a esto:

"Ni siquiera lo que el Hijo de Dios inventó en su demencia podría no tener oculto dentro de sí una chispa de belleza que la dulzura no pudiese liberar" (T-17.II.5:5)

Esto dice que dentro de la insania que creó el mundo, existía un poquito de sanidad, existían pensamientos amorosos. Aunque estos pensamientos amorosos fueran la influencia minoritaria en la creación del mundo, aún están allí. Y están visiblemente expresados en las formas de la naturaleza. El Curso lo expresa claramente en el siguiente párrafo:

Esta belleza (la chispa oculta que contribuyó a la fabricación del mundo). En otras palabras, la hoja y la brizna de hierba son "signos" o símbolos de los pensamientos que los hicieron. Y dado que algunos pensamientos amorosos contribuyeron en su fabricación, existen aspectos de la hoja y de la brizna de hierba que son emblemáticos del amor (incluso de la "perfección de Dios"). Para generalizar esto, existen elementos en la naturaleza que testifican al pensamiento amoroso y sano que fue parte del sueño de este mundo. De hecho, a través de los ojos del perdón (como esta sección afirma), podemos ver símbolos de amor por todas partes, incluso en lo que nosotros normalmente consideraríamos cosas ordinarias, como hojas y briznas de hierbas. El perdón puede revelar una belleza en la naturaleza cuya existencia nunca sospechamos. Y, por supuesto, es imposible tener pensamientos amorosos que no hubieran sido inspirados por el Espíritu Santo. Si el amor está presente, entonces Él está allí en ese amor. Por lo tanto, el mundo real -la suma total de todos los pensamientos amorosos detrás de este mundo-, puede decirse que han sido inspirados por el Espíritu Santo "ya que el mundo real es el regalo del Espíritu Santo... " (T-12.VI.3:6).

Por eso, en la sección denominada "Percepción y Elección", al Espíritu Santo se lo llama en repetidas ocasiones el Hacedor del mundo real. Veamos, por ejemplo, el siguiente pasaje:

Mi interpretación de esto es que una vez que comenzamos a soñar el mundo del odio, limitación y muerte, el Espíritu Santo simultáneamente introdujo dentro del proceso de nuestro sueño Su corrección para ese mundo (en otras palabras, Él instituyó la Expiación dentro de la creencia en el tiempo y en el espacio). Esta corrección se hizo parte del mundo en sí, dándole el derecho a ser denominado como "otro Hacedor de este mundo", una voz minoritaria de amor, belleza, orden y armonía en un mundo dominado por el odio, la fealdad, el caos y la muerte. En otras palabras, se entretejieron leyes dentro del sueño del universo físico que reflejaron las leyes amorosas del universo de Dios (la Filiación). Y de esta manera, se estableció un vínculo que mantuvo al mundo "dentro de las leyes de Dios".

Por consiguiente, el mundo tiene dos pilares. Los cimientos mentales sostenidos por vigas principalmente del ego, pero mezclada dentro del cemento de esos cimientos, hay una clase de agente disolvente, una corrección para el ego, el Espíritu Santo. Y ambos pilares están visualizados en las formas de la naturaleza y representadas en sus dramas.

Añadiendo a esto nuestra charla sobre pensamientos amorosos, podemos decir que el Espíritu Santo fue capaz de ingresar en nuestro proceso de sueño debido al permiso que Le dimos a través de nuestros pensamientos amorosos. Él actuó a través de estos pensamientos amorosos para contrarrestar los pensamientos odiosos que dominaban el proceso del sueño, para asegurarse que en este mundo cruel y difícil, hubiera suficientes recordatorios -símbolos del sueño- del hogar. Él nos dejó Sus tarjetas de visita por todos lados: la belleza de las flores, la gracia de los animales, la gloria de los atardeceres y la majestuosidad de las galaxias.

 

Estas hermosas formas pueden ser útiles en nuestro crecimiento espiritual. No vemos el mundo real con nuestros ojos, ya que es un mundo de pensamiento que vemos con nuestras mentes. Verlo significa sentir mentalmente el pensamiento amoroso y sanador que está presente en este mundo. Sin embargo, podemos ponernos en contacto con ese pensamiento al contemplar las formas que produce. Pues esas formas tienen la habilidad de transportar nuestras mentes al amor detrás de ellas. El símbolo puede transportarnos a aquello que simboliza.

Así, al salir a dar un paseo en la naturaleza y observar la belleza de un arroyo, árbol o montaña, la intrincada belleza revelada por un microscopio, o la grandeza revelada por un telescopio, podemos decirnos a nosotros mismos: "¡Qué hermoso símbolo del sueño de nuestro hogar!".

Síntesis

El cuadro de la naturaleza del Curso, como yo lo entiendo, es fascinante. El Curso mira a la naturaleza sobriamente, desapasionadamente, sin ninguna bruma romántica en sus ojos. Ve que la naturaleza es un cuadro de vida limitada, combativa y dominada por la muerte. Y dado que la realidad o Cielo es vida ilimitada, sin ningún opuesto, la naturaleza debe ser una ilusión. No debe ser una creación de Dios, sino un sueño nuestro, un sueño flotando en un océano vasto e intranquilo de mentes que duermen en el Cielo. Este sueño es la representación de nuestra creencia de que estamos separados, limitados, carentes, vulnerables, atacados y culpables; nuestra creencia que la ilimitada vida del Cielo puede ser reducida, fragmentada en pedazos, herida y finalmente aniquilada. Este es el cuadro de nuestra creencia de que podemos tachar a Dios de nuestras vidas, de que podemos hacer un lugar en donde no Lo incluyamos, e incluso llamarlo hogar.

Sin embargo, dentro de este sueño oscuro existen chispas de luz. Detrás de cada forma limitada de la naturaleza, está una de las hermosas mentes que han soñado toda esta cuestión. Esta mente está dormida a lo que es la realidad, una mente engañada y confundida. Pero aún sigue siendo tan inocente y hermosa como en el primer momento de su creación, ya que existe un solo momento en el Cielo.

Y aún dentro del mar de oscuros pensamientos que soñaron este mundo, fueron inyectados pensamientos amorosos, pensamientos inspirados en el Espíritu. Estos pensamientos amorosos se ven reflejados en las hermosas formas y patrones de la naturaleza. Y una mente verdaderamente sintonizada con estos pensamientos verá belleza en la naturaleza mucho más allá de lo que normalmente puede ser visto.

La naturaleza no es nuestro hogar. No es una morada adecuada para el Hijo de Dios. Es una guerra en acción. Pero hay lugar para amar y apreciarlo. Es nuestra tarea amar y cuidar de nuestros otros hermanos, los trillones de fragmentos esparcidos del Hijo de Dios que se encuentran detrás de las innumerables formas de la naturaleza. Y es nuestra tarea contemplar las hermosas formas de la naturaleza como símbolos del sueño de la belleza trascendental que nuestros ojos físicos jamás verán.

 

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