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aaaaaartículos - “UCDM y la madre naturaleza”
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Artículo publicado por Paz Robert Perry, en http://www.circleofa.org

 

 

¿Qué hacemos nosotros, como estudiantes, con la naturaleza? Para aquellos de nosotros que hemos sido verdaderos amantes de la naturaleza, posiblemente ecologistas, quizás miembros del Sierra Club o Greenpeace; UCDM puede ser algo perturbador. No mucho después de penetrar el libro, descubrís que nuestro hermoso planeta verde, nuestra gema azul flotando en el mar cósmico, es una ilusión, conjuntamente con el resto de las luces centelleantes en ese mar, como así también el mismísimo mar. De acuerdo al Curso, todo es un sueño. Y no es un sueño muy agradable. Mejor dicho, es una pesadilla, una película de cine del ataque de nuestra mente hacia

el Amor de Dios.

A medida que nos damos cuenta, esto significa que los lirios del campo, los bebes focas, los Himalayas, las secuoyas californianas y sí, hasta las torres de piedra de Sedosa, son todas imágenes del sueño; nuestras mentes pueden comenzar a luchar en contra. Esto plantea, por supuesto, preguntas muy importantes, como por ejemplo "¿Qué impacto deberían tener los puntos de vista del Curso con respecto a nuestras actitudes hacia la naturaleza?" y "¿Cuál debería ser nuestra nueva actitud hacia la naturaleza?". Muchos de nosotros hemos pasado años luchando con estas preguntas.

Veamos algunas de las posturas comunes que están implícitas acerca de la naturaleza y la tierra: La tierra es nuestro hogar. La tierra es nuestra madre, nos produjo a nosotros como especie, nos dio la vida como individuos y suministra y sustenta esa vida. Como hijos en este hogar, debemos hacer buen uso de la tierra, la vara que mide nuestras acciones es la que determina cuán positiva o negativamente estas acciones afectan al planeta. La vida y la subsistencia física son la suprema fuente a ser preservada. Dado que la tierra es nuestra fuente, debemos obedecer su forma; debemos modelarnos según la sabiduría de la naturaleza. La naturaleza es lo que Dios hizo y por lo tanto revela Sus formas. La naturaleza, como opuesto a la civilización humana, es lo que es natural. La naturaleza, como opuesto al género humano, es inocente. La naturaleza es belleza y debe ser disfrutada y apreciada. Inversamente, la naturaleza es un recurso que debe ser explotado con el objeto de abastecer nuestras necesidades, con el objeto de proporcionarnos una buena vida sobre esta tierra, la cual es nuestro hogar.

Estoy seguro que la lista podría proseguir. Pero mi pregunta nuevamente es, ¿qué hacemos con esta lista a la luz de las enseñanzas del Curso? El siguiente artículo es el resultado de mi reflexión, durante muchos años, hacia esta pregunta. En principio, tiene dos partes. La primera de ellas, en la que miraremos las cosas negativas que dice o implica el Curso acerca de la naturaleza. En la segunda, veremos el lado positivo. Como siempre, no puedo afirmar que hablo fielmente por el Curso. Pero donde aquéllo que yo haya dicho resulte polémico, he intentado sustentarlo con pasajes del Curso.

Una mirada honesta a la naturaleza

La forma en la que percibes a la naturaleza depende en gran parte de tu patrón de medida. Si evalúas lo que llamamos naturaleza, de acuerdo a las condiciones de la superficie de la luna o de Saturno, o digamos, las condiciones del séptimo nivel del infierno, la naturaleza se perfila como bastante buena. Existe una asombrosa exhuberancia de vida. Hay verdor en casi todas partes. La vida se acrecienta entre cada brecha. Animales e insectos vuelan o se desplazan donde sea que el ojo se pose. La multitud de cosas vivientes están generalmente abastecidas de la comida, agua y aire que necesitan para sobrevivir. En general, los diversos individuos y sistemas están encerrados en un ordenado y armonioso conjunto, casi instrumentado, en donde cada una de las partes termina, inconscientemente, cooperando con toda otra parte hacia la continuación y evolución del conjunto. En cada nivel, existe gran belleza y una complejidad fenomenal de diseño inteligente. Las cosas ciertamente podrían ser mucho peor. Y por supuesto, lo son en lugares como la luna, Saturno y el infierno.

Por otro lado, sin embargo, las cosas podrían ser mucho mejor. Lo que nos lleva a preguntarnos, ¿qué tal si elegimos un sistema de medida diferente? ¿Qué pasa si medimos la naturaleza no en función de cuán mal las cosas podrían ponerse, sino cuán mejor las cosas podrían estar? Esto es precisamente lo que hace el Curso. Nos dice que lo que es verdaderamente natural es el Cielo. Cualquier cosa menor que el Cielo es antinatural. Contemplemos pues la naturaleza a la luz del Cielo.

¿Cómo es el Cielo? El Cielo, de acuerdo al Curso, está más allá de las palabras, pero existen algunas que se acercan a la definición más que otras. Quizás el vocablo más descriptivo sea "ilimitado". El Cielo está representado por amor ilimitado, alegría ilimitada, paz ilimitada y perfección ilimitada. No tiene fronteras, ya que las fronteras son límites. No tiene formas, ya que las formas son límites. No existen individuos separados, ya que un individuo es un ser limitado. Existe únicamente una expansión de conciencia ilimitada en un estado de éxtasis sin forma: Dios. Todos nosotros y todas las cosas vivientes son simplemente partes o aspectos de este único Ser. Y sólo existe un momento ilimitado e inmutable, que es la eternidad.

En comparación con esto, la naturaleza demuestra su grave deficiencia; pues todo en la naturaleza es limitado. En realidad, la naturaleza en sí misma no es nada más que una gran colección de diferentes patrones de limitación. Es cierto que muchas de sus formas son hermosas, pero ¿acaso puede la belleza de unas formas pequeñas y limitadas compararse con la belleza de lo amorfo, lo infinito? Es cierto que existe felicidad en la naturaleza, pero ¿cómo podría esta diminuta y fugaz felicidad acercarse a la felicidad de Dios? Sí, la naturaleza contiene vida, pero todas esas vidas son limitadas. Son pequeños individuos, meros pedacitos, cuyas vidas destellan durante un microscópico instante del reloj cósmico.

 

Y la naturaleza es más que lo limitado. Es guerra. Para mantenerse con vida, cada cosa viviente debe librar una guerra en su ambiente. Debe comer otras cosas vivientes sólo para sobrevivir. Debe alimentarse de la muerte. Pero sólo puede hacerlo por un tiempo antes que también deba morir, para convertirse a su vez en alimento para las hienas, buitres, gusanos, bacterias, condenados asímismo a morir. La muerte, en verdad, es la "realidad" central de este mundo. La vida debe terminar en muerte, y mientras viva, su mismísima vida emana de la muerte de otras cosas.

Y así, mientras nos recostamos para apreciar la belleza de la naturaleza, más que nada lo que estamos haciendo es mirar a una guerra en acción, un bullicio universal en el cual cada árbol, arbusto, insecto, pez, lagarto, pájaro y mamífero sólo está tratando de mantenerse con vida comiendo lo que puede. Estamos contemplando un desesperado juego de subsistencia, en el cual mantenerse vivo es el objetivo que impulsa a todo el sistema hacia adelante, en el cual la misma forma física de una cosa, la total organización de su cuerpo, dentro y fuera; está constituida para hacerla experta en comer y no ser comida, a mantenerse con vida el tiempo suficiente para reproducirse y mantener el juego activo. El Curso está intensamente consciente de esta visión más realística de la naturaleza, como opuesto a la imagen romántica e idílica que la mayoría de nosotros tiene. Nos hace saber que la naturaleza puede ser hermosa para recostarse y contemplar, pero que en realidad puede resultar bastante espantoso para vivir.

Por ejemplo, ... todas las leyes que parecen regirlo (al mundo) creencia fija e inalterable del mundo es que todas las cosas nacen para morir. Del pasaje citado, podemos derivar dos conclusiones. La primera de ellas, la naturaleza es antinatural. La vida, sin límites y sin opuestos es lo que es natural. Y la naturaleza está caracterizada por la vida limitada, rodeada, subrayada y sostenida por la muerte. Segundo, Dios no creó la naturaleza, ni el universo físico en el cual existe. Esto es lo que el Curso dice una y otra vez:

"Si Dios creó la naturaleza, Él habría sido cruel. En la creación del universo y sus sistemas "naturales", Él hubiera creado limitación, temporalidad, dolor, guerra y por sobre todo, muerte. ¿Porqué habría de hacer esto, si Él podría crear lo ilimitado? ¿Porqué habría Él de hacer este mundo, a menos que Él tuviera una seria veta mezquina?".

Este, por supuesto, no es un argumento original. La difícil naturaleza de la vida en este mundo es, quizás, la razón más grande para la falta de fe religiosa. Los teólogos - comenzando con Job - han discutido tratando de reconciliar a Dios con los males de este mundo, bajo el título de "El problema del Mal". La teoría de Darwin sobre la supervivencia del más apto dañó la fe religiosa, tal vez en igual medida al revelar el mundo que supuestamente Dios había hecho funcionar con la ley de uñas y dientes, como al revelar que el hombre evolucionó de los simios. Teniendo todo esto en cuenta, personas inteligentes han estado rechazando a Dios por siglos basados en el dolor, maldad e injusticia inherentes a la vida sobre la tierra.

Pero Dios no creó la vida sobre la tierra. Así reza el Curso. Si Él no lo hizo, entonces ¿Quién fue? De acuerdo al Curso, fuimos nosotros. La naturaleza, la tierra y el universo físico son en conjunto un gran sueño colectivo. Tomemos las dos palabras de esta frase, "sueño colectivo," y estudiémoslos por separado.

Un sueño

Comenzaremos con la palabra "sueño". El hecho de que el mundo es un sueño implica muchas cosas. La primera y más importante, por supuesto, significa que el mundo no es real. Es una ilusión, un espejismo.

Otra cosa que trae consigo es que el mundo no es siquiera un lugar. Es sólo un montón de imágenes en nuestras mentes. Pensemos sobre nuestras pesadillas nocturnas. Al despertar, te das cuenta que el lugar que estabas soñando no era real, sino simplemente una colección de imágenes dentro de tu mente. De esta manera, no estabas dentro del sueño. El sueño estaba dentro de tu mente. Todas las imágenes eran simplemente muebles en tu mente. Y así es con el sueño de este mundo. Tú no estás dentro de él. Está dentro de ti.

Otra consecuencia de la palabra "sueño" es que todas las imágenes, sucesos y tramas delineadas en el sueño son símbolos del sueño. Fueron producidos por pensamientos, sentimientos y actitudes en la mente y por lo tanto reflejan o simbolizan esos pensamientos, sentimientos y actitudes. De esta manera, todos sabemos que lo que soñamos por la noche es producido por cosas en nuestro inconsciente. Por ejemplo, si tenemos una pesadilla, imaginamos que debe haber algunos temores muy fuertes agitándose en nuestro inconsciente.

Entonces, ¿cómo interpretamos el sueño del mundo? Si las imágenes, sucesos y tramas delineadas del mundo "natural" son símbolos, ¿qué creencias inconscientes simbolizan? ¿Qué creencias debemos estar abrigando? En primer lugar, debemos creer en la separación, dado que todos los símbolos del sueño de la naturaleza están separados. En segundo lugar, debemos creer en la limitación, por la misma razón. Tercero, debemos creer en la escasez. Miremos a los símbolos del sueño de nuestros cuerpos. Constantemente necesitan ser atestados con comida. Su escasez es tan primordial que en realidad nunca están saciados, ya que una vez que los hemos alimentado, estarán de nuevo carentes en unas pocas horas. Ellos deben ser símbolos del sueño de la creencia en la escasez. Cuarto, debemos creer en la vulnerabilidad, ya que todos los símbolos del sueño del mundo son fácilmente lastimados y necesitan de protección constante. Quinto, debemos creer en el ataque ya que todas las cosas deben atacar para sobrevivir, para satisfacer las necesidades de su cuerpo. Sexto, debemos creer en la culpa. La culpa dice que nosotros merecemos castigo y muerte, y que el mundo que soñamos jamás cesa de castigarnos desde el momento en que nacemos hasta que el momento que finalmente nos morimos.

Por eso el Curso dice: Dentro de todo, debemos creer que la vida puede ser contrarrestada y derrotada por un opuesto, que "existen fuerzas que deben ser derrotadas para estar con vida" (Psicoterapia, Pág.10). Debemos creer que la vida puede ser fragmentada en piezas separadas, que puede ser limitada, insuficiente y vacía, puede ser atacada, lastimada y vaciada, y que puede finalmente ser aniquilada. Debemos creer en la muerte.

No solamente debemos creer en esto, debemos tener la intención de probárnoslo a nosotros mismos. Esto, dice el Curso, es el oscuro motivo encubierto que produce este sueño. Si nuestras creencias en la separación, limitación, escasez, etc., siguen siendo nada más que creencias en nuestras mentes, son de hecho muy precarias. Pues todos sabemos que las creencias pueden estar equivocadas y pueden cambiar. Aunque, si producimos un sueño que las simboliza y luego nos olvidamos que es un sueño, la situación cambia completamente. Ya que al olvidarnos que es un sueño, pareciera ser realidad, independiente de nuestras mentes. Y así, la separación, la limitación, la escasez y la muerte que caracterizan al sueño ya no son sólo creencias. Parecen ser parte de la mismísima trama de la realidad. El sueño del mundo, por lo tanto, es un mecanismo para "probar" la realidad de nuestras creencias equivocadas.

Un sueño colectivo

Ahora ocupémonos de la palabra "colectivo". Una de las razones por las cuales es tan difícil darnos cuenta que el mundo es un sueño es que, a diferencia de los sueños nocturnos, este es increíblemente inmenso, complicado, consistente, lógico y persistente. Esto, yo creo, es el resultado del hecho de que éste no es ni un sueño superficial ni individual. Está siendo soñado por una parte extremadamente profunda de nuestras mentes, la cual es continua con las mentes de todas las cosas vivientes. El sueño, por ende, viene de un nivel mucho más profundo de nuestras mentes que los sueños nocturnos, un nivel de la mente que está muy cerca de la inteligencia infinita de nuestro Ser Crístico.

La suma de todo esto es que el sueño del universo físico está siendo soñado por un vasto océano de inteligencia. Este océano está compuesto de capas profundas de todos los trillones de mentes que se encuentran perdidas en el sueño de la ilusión. Todas las leyes de este mundo, las leyes de la física, de la química, de la biología, etc., son simplemente acuerdos colectivos entre los miembros de este océano de mentes. Si te has asombrado ante la vitalidad y detalle de tus sueños nocturnos, habrás quedado asombrado ante la complejidad de aquello que tu inconsciente puede producir espontáneamente, imagina el sueño que un reino más profundo y vasto de mentes podría producir. En realidad, no tienes que imaginarlo. Sólo hace falta mirar a tu alrededor.

Por lo tanto, las imágenes de nuestra vida mientras estamos despiertos no son ni un poquito más reales que las imágenes de nuestros sueños nocturnos. Son sólo más estables, intrincadas y consistentes porque están siendo soñadas en un nivel mucho más profundo y amplio de la mente. Sin embargo, es todavía un sueño, puro y simple. Es un conjunto de imágenes sostenidas en la mente, imágenes que desaparecerán tan pronto como la mente deje de soñarlas.

La tierra no es nuestro hogar

Ahora podemos regresar a la lista de actitudes hacia la naturaleza con las que comenzamos este artículo. Aunque algunas de ellas estuvieran en conflicto con otras, todas compartían una creencia fundamental. Todas asumen que la tierra es nuestro hogar; que nos produjo, que nos mantiene, que es donde nacemos y donde morimos. Pensemos sobre la palabra "hogar" y lo que implica. Tu hogar es donde perteneces, donde te adaptas. Si algo es tu hogar, entonces lo que eres queda definido a la luz de lo que tu hogar es. Si la tierra es nuestro hogar, entonces debemos ser la clase de cosa que se adecua a ese hogar: criaturas físicas diminutas y vulnerables que deben devorar a otras criaturas para sobrevivir antes de que nosotros mismos seamos inevitablemente devorados. ¿Es esto todo lo que somos? ¿Es esto lo mejor que un Creador ilimitado pudo hacer?.

Afortunadamente, la tierra no es nuestro hogar. No es nuestra madre. Dios es nuestra Madre. Dios es nuestro hogar. Dios es lo que nos ha producido. Dios es lo que nos sustenta: vivimos en Dios y nunca moriremos. Aunque parezca que vivimos en la tierra, en realidad estamos en Dios justo ahora, meramente soñando la tierra. Como el Curso dice,

"En Dios estás en tu hogar, soñando con el exilio" (T-10.I.2:1)

"Dios te creó como parte de Él. Eso es al mismo tiempo donde estás y lo que eres" (T-6.II.6:2-3)

En otras palabras, la tierra no es el hogar. Dios es el hogar. No somos parte de la tierra. Somos parte de Dios.

 

¿Qué sería entonces el sueño de la tierra sino un intento de construir un hogar sustituto, un reemplazo de nuestro verdadero hogar? La tierra es una película de nuestro intento para explicar quiénes somos, nuestro origen, nuestra vida, nuestras necesidades y nuestro destino sin Dios. ¿No es curioso que podamos buscar en el cielo con un telescopio y buscar en la tierra con un microscopio y nunca ver a Dios? Él no está visible. Ese hecho básico no es un descuido de diseño. Es una pista del propósito conductor del diseño. El universo físico es un sueño diseñado para probarnos que no somos parte de Dios, que Él no es nuestro hogar.

El lado bueno de la naturaleza

Habiendo dicho todo esto, existen algunas cosas positivas que yo creo que dice el Curso acerca de la naturaleza. Por todo lo mencionado, es fácil tener la impresión de que la tierra es un sueño puramente oscuro, y por lo tanto no hay nada real o lindo sobre las plantas, animales, montañas y arroyos. Sin embargo, pienso que una interpretación tan radical, es una verdadera lectura fallida del Curso. Por ejemplo, ¿qué hacemos con el siguiente pasaje?:

"No creas que fuiste tú quien hizo el mundo. ¡Las ilusiones, sí! Más lo que es cierto en la tierra y en el Cielo, está más allá de tu capacidad de nombrar" (Ejercicio 184 8:1-3)

Por lo que puedo ver, existen dos razones para amar y apreciar la naturaleza. Estas dos razones corresponden a las dos formas en las cuales el Curso habla sobre lo que denomina al mundo real. A mi mejor entender, ver el mundo real significa 1) percibir la luz eterna detrás de cada forma en este mundo y 2) percibir los pensamientos amorosos que contribuyeron a la creación de este mundo. Veámoslas una por vez:

1. Detrás de cada forma está una parte de Dios

Desde el punto de vista del Curso, cada cuerpo humano tiene parte de la Filiación asociada a él. Lo que esto significa, es que por cada cuerpo humano, existe una mente dormida en el Cielo, una parte de la Mente Crística, soñando que vive dentro de ese cuerpo. Existe una mente que piensa que más o menos es ese cuerpo, que nace con el nacimiento y que muere con la muerte.

Como estudiantes del Curso, nuestro trabajo es el de separar al soñador del sueño, para mirar más allá del cuerpo a la mente que sueña. Pues esta mente, siendo parte de Dios, es eterna; es algo a lo que podemos amar sin reserva.

 

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