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aaaaaartículos - “algunos cuentos maravillosos”
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Extraído del libro "Independencia Financiera", de Ramtha (canalizado por J.Z. Knight)

El hombre que soñó con la sed

Había una vez un hombre que yacía sobre un camastro en su choza, muy cerca de la ventana. El cristal de su ventana estaba tan limpio que parecía como si nada impidiera que uno sacara la mano y pudiera sentir el aire.

Y cuando estaba en su camastro, el hombre soñó que tenía sed, y el camastro se convirtió en la tierra reseca, y cada movimiento hacía que el polvo de color azafrán se levantara y luego cayera y se acumulara entre sus pestañas. Su lengua se hinchó de la sed y sus labios se rajaron debido al contínuo lamer, hasta que ya no le quedaba humedad en la boca.

Y el sueño era de intensa sed.

Se acostó en su camastro, que en el sueño era la tierra cubierta de polvo de color azafrán. Y mientras yacía allí, Ra, el sol, en su grandioso cénit, lo golpeaba sin misericordia. No podía levantar un brazo ni llamar a alguien para que calmara su sed con una gota del precioso líquido.

Y no se podía mover en su camastro, para que la tierra no lo tapara. En ese sueño suyo no sabía que estaba soñando y su sed era insaciable.

Mientras yacía allá en tormento, sus labios y lengua destemplados, una suave lluvia caía por fuera de su ventana…

 

El hombre que tuvo el sueño de la muerte

Había un hombre que yacía en su camastro y tuvo un sueño de temor; soñó que moría.

En el sueño, hacía esfuerzos por ganarle la carrera a un jinete. A distancia podía oír las pezuñas del caballo. Pero aunque se esforzaba, no se podía mover y las pezuñas se acercaban más y más.

Desesperadamente trató de gritar para conservar la vida, pero en el sueño no se podía mover y las pezuñas de los caballos producían fuego al chocar con las rocas y hacían temblar la tierra.

Sentía pánico, y soñó que su muerte estaba sólo a unos metros de distancia.

En medio de su desesperación para correr, no se percató del sol o del viento que movía su cabello. Pasó por alto la tierra, la dulce tierra que estaba debajo de sus pies. Y mientras soñaba que la muerte se le acercaba cada vez más, el invierno se convertía en primavera, y la desnudez del gran roble y sus largos y sinuosos dedos de yermas ramas, prometían la esperanza de la primavera…

 

El hombre que tuvo el sueño de la escasez

Había un hombre que yacía sobre su camastro y tuvo el sueño de la pobreza.

En su sueño, la oportunidad nunca tocaba a su puerta. En este sueño, él era un mendigo que desesperadamente pedía limosnas. No tenía más que una vestidura de lino que ya había sido remendada en varias ocasiones, y sus botas ya no tenían tacones.

No tenía ni un dije de oro que brillara con el sol. No tenía nada. Éste era su sueño de pobreza. y mientras soñaba, afuera de su ventana soplaba un agradable viento. Las flores silvestres se bañaban en el sol y el viento soplaba pólen y semillas hacia el útero de la tierra que esperaba en armonía, balance y sencillez…

El hombre que tuvo el sueño de Dios

Había un hombre que soñó que era Dios. En su sueño, todas las cosas eran posibles. Si lo deseaba, en un momento podía descender hasta lo más profundo, arrojar su red y sacar peces grandes, carnudos, brillantes y plateados.

Cuando arrojaba su red, el mar le mostraba su gran abundancia.

En su sueño era Dios, y a su vista nada perecía, ni el asalto de las estaciones lo afectaba.

Tuvo un sueño de gozo, y todas las cosas resonaban con una música que nunca era desentonada, siempre era armoniosa. En su sueño, todo vibraba y los matices de los colores trascendían la percepción humana. En este sueño todas las cosas se combinaban y daban origen a la canción que es el pensamiento de Dios.

Y caminaba sobre praderas de color esmeralda, veía las flores brillar ténuemente en sus dorados pétalos. En ningún lugar de su sueño había furia, malicia, crítica o envidia. Tampoco había enfermedad, ni dolor, ni penas. Todo era como una eternidad que entonaba una canción de armonía.

Así era el hombre que tuvo el sueño de que era Dios. En ninguna etapa del sueño consideró la posibilidad de estar soñando, y despertó para darse cuenta de que estaba dormido…

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