Artículo publicado por Rebeca, en www.uncursodemilagros.com.es
Traducción de Carolina C. Original recibido por Helen Schucman de Jesús en un momento en que ella necesitaba de su aliento. (Oct. 5, 1975).
Siente reconfortada.
No se te está pidiendo que hagas nada. Hay un tiempo en que hay en que apartarte es todo lo que se te pide.
Es tiempo de reposo y no de lucha, un tiempo de paz y no un tiempo de conflicto. Ese tiempo ya casi está aquí.
Parece atemorizante porque no está bajo tu control. Pero piensa por un minuto, detente y piensa honestamente sobre lo que tu control a hecho; lo que te ha ocasionado.
Has caído en una trampa de la cual nunca hubieras podido escapar. Conflicto, culpa y miedo te han acompañado y no se han retirado de tu lado. Cada uno de ustedes ha hecho ésto de forma diferente, no obstante, cada uno de ustedes ha llegado al mismo lugar; el mismo impase.
Ahora a cada uno le parece que no hay escape. Ya que es cierto que no puedes escapar solo. Sus historias parecen diferentes ya que toman formas diferentes. Sin embargo, el contenido te
hace Uno con tus hermanos. No vivas en las diferencias o te perderás. Es en el reconocimiento del contenido en común, la necesidad común, que eres salva! Sus vidas, que son un desastre, es toda una ilusión.
¿Qué se puede resolver en la forma de los sueños?
No hay respuesta para una pregunta que aun no se ha formulado, ya que no sería reconocida. Pregunta sólo esto: ¿Cumpliré yo con la función que se me ha encomendado?
¿Qué otra cosa podrías preguntar?
¿Porqué debo yo saber la forma en la que la respuesta viene a mí?
Dios responde, "Si" y es un hecho.
Nada más que esto tiene sentido para ti.
No es Él Aquel que se reservará el futuro y te dejará llena de miedo. No podrías aceptar Su "Si" en formas ya que no entenderías.
Las cosas que aun están en el tiempo se desarrollan de acuerdo a como se les ha dispuesto y muchas de ellas permanecen sin resolver todavía. Los planes basados en intangibles no te podrán ser revelados a ti completamente y lo que aun no ha ocurrido, debe ser intangible. Esta fase del aprendizaje tiene una lección única para todas las formas de problemas que parezca asumir.
Para Dios todas las cosas son posibles, pero deberás pedirle Su Respuesta sólo a Él.
Quizás creas que eso es lo que haces, pero siéntete segura de que si lo hubieras hecho, estarías en quietud ahora y completamente sin asombro ante nada.
No intentes adivinar Su Voluntad para ti. No asumas que tienes la razón debido a que hay una respuesta que parece provenir de Él. Asegúrate de pedir y luego quédate en quietud y déjale hablar a Él.
No hay problema que Él no pueda resolver, ya que nunca es Él quien mantiene aparte algunos asuntos para que sean solucionados por otros.
No puedes compartir el mundo con Él y hacer que la mitad sea de Él mientras tú te quedas con la otra mitad.
La verdad no hace compromisos. Mantener un poquito aparte es mantenerlo todo separado. Tu vida, completa y total, le pertenece a Dios o si no ninguna parte de ella es de Él. No hay pensamiento en todo el mundo que parezca ser más terrible que éste.
Aun así, es sólo cuando aparece este pensamiento en perfecta claridad que hay esperanza de paz y seguridad para la mente que ha sido mantenida en la oscuridad por tanto tiempo y obligada a evitar la luz.
Esta es la luz. Apártate y no vivas más en las formas que parecen mantenerte aquí.
Cumplirás con tu función. Y tendrás todo lo que necesites.
Dios no falla. Pero no le pongas límites a aquello que le darás a Él para que lo resuelva, ya que Él no puede ofrecerte mil respuestas cuando es una sola la que hay.
Acepta ésta de Él y no quedará ni una pregunta más por hacer.
No te olvides que si intentas resolver un problema, lo has juzgado para ti y has traicionado el rol que te corresponde.
La Grandeza, que viene de Dios, establece que el juicio es imposible para ti. Pero la grandiosidad insiste que tú juzgues, y que traigas ante esto todos los problemas que tienes.
Y ¿Cuál es el resultado? Mira cuidadosamente tu vida y deja que ella hable por ti.
¿Es acaso el frágil aliento y la profunda falta de certeza la elección que haces para ti? O, ¿preferirías descansar en la seguridad, con la certeza de que no fallarás en tu petición de que todos los problemas quedarán resueltos alegremente?
No confundas los finos disfraces con los que podrías tapar el juicio. Parece caridad, misericordia y amor; como lastima, entendida como cuidado. Y aun así, sabes que no es lo que parece debido a que el problema sigue sin solución y asecha tu mente en sueños diabólicos.
¿Qué es aquello que le has escondido a Dios y que escondes detrás de tu juicio?
¿Qué has guardado debajo de la capa de gentileza y preocupación?
No uses a nadie para tus necesidades, ya que eso es "pecado" y pagarás la penalidad en culpa.
Recuerda que no necesitas nada, pero tienes un almacén sin interminable de amoroso regalos para dar.
Pero enseña esta lección sólo a ti misma. Tu hermano no la aprenderá de tus palabras o de los juicios que has puesto sobre él.
No se requiere que le digas ni una palabra a él. No puedes preguntar, ¿Qué debo decirle a él? y escuchar la respuesta de Dios.
Pide más bien en su lugar, "Ayúdame a ver a este hermano a través de los ojos de la verdad y no del juicio," y la ayuda de Dios y de todos Sus Ángeles responderá.
Pues sólo aquí descansamos. Nos deshacemos de nuestros pequeños juicios y nuestra palabrería; nuestros pequeños problemas y nuestras falsas preocupaciones. Hemos intentado ser los dueños de nuestro destino y pensamos que ahí podría habitar la paz. Libertad y juicio son imposibles.
Pero a tú lado hay Uno Quien conoce el camino. Apártate para Él y deja que sea Él Quien te guíe
hacia el descanso y el silencio de la Palabra de Dios.
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