La teoría de la Panspermia
Publicado en www.fotolog.com
La teoría de la Panspermia afirma que la vida aparecida en la Tierra no surgió aquí, sino en otros lugares del universo, y que llegó a nuestro planeta utilizando los meteoritos y los asteroides como forma de desplazarse de un planeta a otro. Dicha teoría se apoya en el hecho de que las moléculas basadas en la química del carbono, importantes en la composición de las formas de vida que conocemos, se pueden encontrar en muchos lugares del universo. El astrofísico Fred Hoyle también apoyó la idea de la panspermia por la comprobación de que ciertos organismos terrestres, llamados extremófilos, son tremendamente resistentes a condiciones adversas y que eventualmente pueden viajar por el espacio y colonizar otros planetas. A la teoría de la Panspermia también se la conoce con el nombre de 'teoría de la Exogénesis', aunque para la
comunidad científica ambas teorías no sean exactamente iguales.
La panspermia puede ser de 2 tipos:
- Panspermia interestelar: Es el intercambio de formas de vida que se produce entre sistemas planetarios.
- Panspermia interplanetaria: Es el intercambio de formas de vida que se produce entre planetas pertenecientes al mismo sistema planetario.
La explicación más aceptada de esta teoría para explicar el origen de la vida es que algún ser vivo primitivo (probablemente alguna bacteria) viniera del planeta Marte (del cual se sospecha que tuvo seres vivos debido a los rastros dejados por masas de agua en su superficie) y que tras impactar algún meteorito en Marte, alguna de estas formas de vida quedó atrapada en algún fragmento, y entonces se dirigió con él a la Tierra, lugar en el que impactó. Tras el impacto dicha bacteria sobrevivió y logró adaptarse a las condiciones ambientales y químicas de la Tierra primitiva, logrando reproducirse para de esta manera perpetuar su especie. Con el paso del tiempo dichas formas de vida fueron evolucionando hasta generar la biodiversidad existente en la actualidad.
Reviviendo bacterias y la teoría de la Panspermia
Publicado en www.labrujulaverde.com
Científicos norteamericanos han conseguido revivir bacterias congeladas procedentes de la Antártida, con edades de entre un millón y ocho millones de años.
La única diferencia entre las bacterias más antiguas y las mas modernas es que las que tenían ocho millones de años tenían el ADN bastante dañado, con lo cual ya no eran viables.
Esto ha servido para determinar que la teoría de la Panspermia puede tener cierta base, o por lo menos que la vida podría viajar de un planeta a otro a bordo de cometas, siempre y cuando el viaje no dure más de 8 millones de años, ya que los microorganismos llegarían a su destinos con el ADN totalmente deteriorado.
Según la Wikipedia la Panspermia “es la hipótesis que sugiere que las “semillas” o la esencia de la vida prevalecen diseminadas por todo el universo y que la vida comenzó en la Tierra gracias a la llegada de tales semillas a nuestro planeta.”
El análisis del meteorito ALH84001 originado en Marte, que contiene estructuras que podrían haber sido causadas por microorganismos, parece apoyar esta teoría. Del mismo modo, algunos científicos creen que la Lluvia Roja sobre Kerala del año 2001, que contenía 50 toneladas de células, sería otra prueba.
Existe un sitio web dedicado a la defensa de esta teoría: Cosmic Ancestry, cuyo tagline dice “la vida vino del espacio porque la vida procede de la vida”.
Teoría de la Panspermia
Por Aristarco el Bolchevique
Durante milenios la teoría más aceptada para explicar el origen de la vida en la Tierra fue la de la generación espontánea, es decir, se admitía que podía aparecer de la nada. Loius Pasteur demostró en el Siglo XIX que no era así, pero todavía la comunidad científica no ha dado con los orígenes exactos del proceso.
Fundamentalmente hay dos corrientes de opinión. La primera apuesta por que surgió como consecuencia de las reacciones químicas engendradas en los primeros tiempos del planeta, mientras que otros postulan que los ladrillos de la vida se originaron fuera de la Tierra y llegaron aquí a través del espacio, esta última teoría se conoce como Panspermia.
Entre los precursores de esta teoría cabe destacar al premio Nóbel en química sueco Svante Arrhenius, nacido en 1859, quien planteó que la radiación luminosa de las estrellas capturaba gérmenes y los impulsaba haciéndolos viajar por el espacio. A modo de ejemplo, calculó que desde la estrella más cercana al Sol, Alfa Centauri, dichos microorganismos tardarían 9000 años en llegar a la Tierra. Es la llamada teoría de la radiopanspermia, y quedó progresivamente abandonada cuando Paul Becquerel demostró que estos supuestos gérmenes serían destruidos a causa de las radiaciones ultravioletas, las bajas temperaturas y el vacío casi absoluto.
A partir de los años 60 del Siglo XX cobró fuerza otro modelo, el de la litopanspermia, según el cual la vida podría viajar protegida en el interior de meteoritos, y haber llegado a nuestro planeta desde su lugar de origen. Sus principales defensores han sido los físicos Sir Fred Hoyle y Chandra Wickramasinghe. El hecho es que la supervivencia microbiana en el espacio quedó demostrada en 1969, cuando la nave Apollo XII trajo desde la Luna los restos de la sonda Surveyor III, enviada allí en 1967. Entre estos restos se encontraron colonias de microorganismos que habían sobrevivido al viaje de ida y vuelta a nuestro satélite, y para ello habían recurrido a piezas de goma como fuente energía.
Más allá ha ido Francis Crick, a quien debemos junto a James Watson el descubrimiento de la estructura del ADN. Crick, en un artículo de 1972 y posteriormente en su libro Life itself: its nature and origin, de 1981, sugiere que la vida pudo llegar a bordo de una nave espacial extraterrestre no tripulada. Sería la teoría de la panspermia dirigida, y es una mera especulación mientras no se halle vida inteligente en otros sistemas solares, no obstante, muchos científicos han propuesto el proceso inverso, es decir, enviar colonias de microorganismos a otros planetas para iniciar allí la vida (hablé sobre el caso de Marte en el número del pasado julio de Alejandría Revolucionaria).
En todo caso, si se descubriera que la vida vino del exterior no sería más que una postergación a la pregunta principal, puesto que habría que descubrir cómo se formó dondequiera que fuera.
Lo cierto es que bastante más aceptada que la posibilidad de que la vida ya formada venga de grandes distancias interestelares, está la importancia que tuvo el bombardeo masivo de meteoritos en la Tierra primitiva, los cuales aportaron cantidades significativas de moléculas precursoras de la vida.
En 1961 Joan Oró especuló con la posibilidad de que los cometas habrían aportado a la Tierra en gran número moléculas orgánicas. Ocho años después se realizaron meticulosos análisis de un meteorito caído en Australia, y se hallaron 74 aminoácidos distintos, 250 tipos de hidrocarburos y las cinco bases que forman el ADN y al ARN (adenina, guanina, citosina, timina y uracilo). Otros estudios han dado resultados equivalentes.
Modelos como el de Carl Sagan muestran que en los primeros tiempos de nuestro planeta la aportación de estos compuestos a bordo de meteoritos podría haber ascendido a unas 400000 toneladas anuales.
Habrá que esperar hasta que se consiga demostrar si la vida surgió aquí o vino de fuera. Pero lo más fascinante de la teoría de la panspermia es que si la vida, o al menos sus componentes primordiales, viajan a través del espacio y se disemina por todas partes, es posible que exista en innumerables lugares y que sea similar a la nuestra allí donde se haya dado.
Esto supondría que una hipotética civilización alienígena se hallaría compuesta por individuos cuya estructura estaría basada en un ADN similar al nuestro, y que habrían surgido tras una evolución darwinista semejante a la de la Tierra. En definitiva, serían seres lo suficientemente parecidos a nosotros como para podernos comunicar, entender, compartir experiencias y tanto unos como otros nos encontraríamos menos solos en el Universo.
No hay que olvidar la posibilidad de hostilidades entre humanos y otras especies inteligentes, pero no seamos pesimistas y descartemos unas relaciones galácticas basadas en la guerra. Es de esperar que tanto ellos como nosotros aprendamos a tiempo, tras mucho sufrir en nuestros pequeños planetas, que la paz es el único camino.
volver a artículos