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SDH - Sistema de Diseño Humano

 


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Terapias alternativas
 

Si tu autoridad es emocional, vuelve a releer la última sección teniendo en cuenta tu tipo, para de ese modo entender mejor la manera de aplicar correctamente tu estrategia vital.

 

No hay nada más importante en la vida de un ser humano que aprender el arte de tomar decisiones correctamente. Cada decisión que tomas tiene un impacto tremendo y determinante sobre el desarrollo de tu vida. Incluso las menos significativas, que parecen carecer de peso, te acaban encerrando en callejones sin salida a medida que se van acumulando.

La mayoría de seres humanos no sabe cómo tomar una decisión correcta para sí mismos. Las circunstancias hacen que se sientan arrastrados hacia distintas direcciones al mismo tiempo. Esto les lleva a sentirse sobrecargados, arrollados por la fuerza de las circunstancias, exhaustos y llenos de estrés.

Las decisiones más importantes son las que tomas con respecto a tu profesión, negocios, familia, salud, finanzas y asuntos del espíritu, que son las que determinan que tu vida se te antoje el cielo o el infierno.

La toma de una decisión correcta es algo que nos atañe a todos de un modo individual, y debe honrar siempre los variados aspectos que conforman la naturaleza individual de una persona. La decisión tomada deja entonces a la persona con el sentimiento de que, aunque sus consecuencias no sean gratas, tampoco serán algo que complique su vida innecesariamente ni se sentirá arrollada o desestabilizada por ellas.

Cuando sabes que la decisión que has tomado es fiable y correcta, entonces no albergas ninguna tensión interna con respecto a esa decisión. Si te puedes sentir cómodo con las decisiones que tomas, entonces te puedes relajar más y más en tu vida. Sabiendo cuándo decir simplemente “no”, te puedes liberar de

muchas actividades, compromisos y gente que no son adecuadas para ti. El agotamiento del exceso de compromisos, o del compromiso con las cosas equivocadas, comienza entonces a desaparecer de tu vida.

Si conoces fiablemente tu hora de nacimiento, el Diseño Humano te puede mostrar la estrategia vital de tu tipo, un camino hecho a tu medida, una manera única de acceder a ese conocimiento interior acerca de lo que es correcto para ti y lo que no. Lo hace mostrándote los aspectos definidos y fiables de tu naturaleza, a los que debes prestar atención y respeto si quieres poder tomar la decisión más correcta para ti. Conocer la forma de tu autoridad interna te permite reconocer cuándo tienes claridad suficiente y cuándo necesitas darte más tiempo para madurar las decisiones que tengas que tomar. La estrategia vital que te propone el Diseño Humano es muy fácil de seguir y de llevar a la práctica, al mismo tiempo que presta cuidadosa atención y respeto a tu ser único y a tu complejidad individual como ser humano.

Tu capacidad de confiar en las decisiones que tomas tiene el poder de transformar toda tu vida. Esa es, de hecho, la base de toda transformación y crecimiento personal. Viviendo de acuerdo a la estrategia vital que te corresponde, te mantienes sano y vibrante en la vida, a la vez que no dejas nunca de crecer y evolucionar. Entonces te puedes ir liberando gradualmente de la programación y de las fuerzas externas que te condicionaron negativamente, tanto si proceden de la familia, de la sociedad o de tu lugar de trabajo. Eso te lleva a vivir cada día con más y más armonía interior la naturaleza que inherentemente te corresponde.

 

 

El SDH es para los niños

El Diseño Humano presenta una oportunidad inigualable de educar a nuestros hijos en la más básica y trascendente de todas las tareas humanas; cómo aprender a manejarse en todas las situaciones de la vida sin dejar de ser ellos mismos. Es lo mejor que unos padres pueden desear para sus hijos.

Todo lo que tienen que hacer es aprender a reconocer sus atributos de su diferencia individual y tratarlos en consecuencia.

Con el entendimiento básico de las mecánicas humanas que el Diseño Humano pone de relieve, eso es tan fácil de cumplimentar como tratar a los hijos en función de la naturaleza de su Tipo, que es su propia definición natural, enseñándoles a pedir permiso para sus iniciativas si son Manifestadores, o solicitando su disponibilidad y consentimiento si se trata de Generadores, invitándoles a conocer la belleza del mundo si son Proyectores, o dándoles todo el tiempo que necesiten para aclararse acerca de las decisiones que necesiten tomar en el caso de que sean Reflectores.

Es preciso reconocer que no se trata de enseñarles a ser ellos mismos – ese es un impulso que invariablemente les acompaña, a menos que se sientan amenazados – sino de potenciar una capacidad natural con la que ya nacieron – iniciar, responder, esperar a ser reconocidos e invitados - y que es lo único que les va a permitir contrarrestar la fuerza de los elementos condicionantes con los que siempre van a tener que tratar en la vida. En ese sentido, si hay que prestar atención a algo, no es tanto a su capacidad de auto-expresarse, sino a su capacidad de ir asimilando y adaptándose a las experiencias que recogen a través de los centros que están sin definir en el diseño de cada uno, que es donde han nacido vulnerables al entorno.

Cuando una criatura humana aprende a tomar decisiones por sí misma desde pequeñita, la mayoría de los conflictos personales que surgirán después en sus relaciones personales no encontrarán sostén en alguien que sabe reconocer responsablemente las consecuencias de sus propias decisiones.

Con una autoridad interna firmemente arraigada en el propio criterio natural que se deriva de crecer aplicando la Estrategia Vital del propio Tipo, los centros sin definir dejan de convertirse en agentes condicionantes que distorsionan el ser, y se convierten en una fuente de nutrición natural para el intercambio con el entorno (Cultura).

La vida es un proceso mucho más fácil y fluido cuando uno no tiene que gastar sus energías luchando contra uno mismo, ni contra las resistencias naturales que emergen en uno al verse obligado a funcionar con criterios que atentan contra los propios impulsos vitales.

Sin embargo, la ignorancia de las mecánicas nos ha llevado a suponer que el respeto por las figuras de autoridad es algo que hay que inculcar en esos ‘locos bajitos’, siguiendo modelos más arraigados en la tradición (manda siempre el más fuerte) que en el respeto y reconocimiento de la propia autoridad y criterio (manda aquel cuyo criterio demuestra mayor sentido común). De ese modo, no se puede dar ninguna interacción realmente pedagógica entre la autoridad natural del hijo y la de los padres, y la criatura aprenderá a tomar como referente moral para la convivencia lo que no son más que clichés sociales sin ningún arraigo en su propia autoridad natural, que nunca recibió una verdadera oportunidad de ser ejercitada.

 

No es de extrañar que Ra subraye cada vez que puede que los conocimientos del Diseño Humano son para los niños, ya que son los únicos que aplican su entendimiento natural sin necesidad de cuestionarlo, sin desconfianza hacia sí mismos. Si alguien duda de la autoridad interna y del criterio individual de los niños, no tiene más que hacerle alguna pregunta al niño Generador para oír la claridad y contundencia de su respuesta sacral, o imponer al niño Proyector algo que va contra su natura para conocer la intensidad de sus resistencias. 

Sin embargo, una cosa es comprender las mecánicas básicas de tu diseño en un nivel intelectual, y otra muy distinta es llevarlas a la práctica contrarrestando el poder de los condicionantes con los que, como adulto, te has acostumbrado a vivir. El proceso es simple, pero no necesariamente fácil de cumplimentar.

Es imprescindible que los padres estén dispuestos a implicarse en la experimentación con sus propios diseños, ya que representan un factor determinante en las mecánicas de la interacción que van a establecer con sus hijos. Cuanto más familiarizados están los padres con la experiencia individual de vivir su propio diseño, más nutritiva y conscientemente se desarrolla el condicionamiento recíproco que toda interacción humana conlleva en el momento del encuentro entre dos auras únicas y diferenciadas.

Debido a la profunda creatividad con que la vida va diversificando la impronta de diferenciación individual que deja en cada nuevo individuo que nace, lo que son dones naturales de los hijos pueden ser percibidos como extraños o problemáticos en la medida que no concuerdan con ninguno de los clichés y generalizaciones que llevan acumulados en su mente racional.

‘Al principio fue la palabra...’, y luego la palabra se convirtió en cultura, y la cultura nos hizo tan sofisticados que cualquiera es capaz de imaginar un mundo mejor que este que tenemos, pero apenas tenemos ejemplos vivos de cómo disfrutar y vivir en paz con uno mismo siendo la naturaleza del mundo tal y como es. El No-Ser (Cultura) parece haberse apoderado de todo.

Como especie, hace ya muchos miles de años que Cultura nos ‘alejó’ (virtual-mentalmente) de Natura, pero individualmente todos podemos despertar del hipnótico ‘sueño de la razón’, devolviendo la autoridad interna, que gobierna nuestras decisiones, al lugar del que nunca debió de salir, a Natura.

A nadie le resulta tan natural y fácil seguir a Natura como a los niños, al mismo tiempo que permanecen abiertos a lo que otros les puedan enseñar (Cultura), con una inocencia y totalidad de la que ningún adulto vuelve a ser capaz. Nadie se puede beneficiar tanto ni tan directamente del Diseño Humano como los niños, que todavía no han sido condicionados.

No se trata de sobreproteger a los niños, privándoles del ejemplo instructivo que les permite ‘acondicionarse’ al entorno que van a tener que compartir con sus semejantes, sino que se trata de evitar el condicionamiento que atenta - la mayoría de las veces inconscientemente o guiado por las mejores intenciones - contra la naturaleza individual del niño. La ignorancia acerca de cuestiones tan básicas causa estragos en nuestros sistemas educativos.

En el gráfico individual del Diseño Humano podemos ver a Natura siempre representada en los centros definidos (coloreados), mientras que Cultura entra en nosotros a través de los centros que permanecen en blanco. Conocer el diseño de nuestros hijos nos permite ofrecerles la nutrición cultural y las oportunidades precisas que necesitan para su desarrollo individual. Una persona adolescente que se siente respetada en su forma innata de ser, sabe decidir cuáles son las cosas más adecuadas para ella en cuestiones tan básicas como la selección de sus estudios, su carrera profesional y la relación personal que desea mantener con la diversidad del mundo que hay a su alrededor.

 

Fuente: www.humandesignhispania.com

 

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