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Terapias alternativas
 

La sabiduría milenaria china es innegable. Ha aportado grandes inventos a la humanidad: La brújula, el papel, la imprenta, la pólvora, son algunos ejemplos que han contribuido para el desarrollo de la sociedad. Pero no sólo en el área de la ciencia han dejado sus huellas, también en la filosofía y la salud: La Medicina Tradicional China, la Acupuntura, el Chi Kung, el Kung Fu, el Tai Chi Chuan, el Tao y el Feng Shui…

¿Has considerado que la distribución de tu casa o tu oficina puede ser la causa de la falta de armonía y prosperidad? ¿Crees posible que, haciendo cambios físicos en tu entorno las relaciones y los resultados de tus negocios puedan mejorar?

Aire y agua, los dos elementos fundamentales de la naturaleza, movimiento y energía que tienen relación con todo lo que forma nuestro entorno. El complejo sistema de fuerzas que opera en nosotros y a nuestro alrededor es, finalmente, una composición –un flujo- de aire y agua.

El Feng Shui (se pronuncia fun shoi en cantonés, y fun shoí en mandarín), apareció hace unos 3.000 años (algunos mencionan 7.000 años). No está basado en principios religiosos, pero sí profundamente místicos como el Tao, más no en el taoísmo. Tiene sus bases científicas en la meditación, en la física y las matemáticas.

Feng Shui significa literalmente “Viento y Agua”. Esta tradicional y milenaria disciplina china nos ayuda a comprender cómo funciona el sistema de energías a nuestro alrededor, y a adecuar el entorno para crear armonía en los espacios en que habitamos, trabajamos o nos reunimos.

El Feng Shui nos enseña cómo vivir en armonía con nuestro propio entorno, y representa un conjunto de conocimientos profundos que tienen sus raíces en la observación de las fuerzas y formas que rodean a la naturaleza. Feng Shui es resumido por los maestros antiguos como el arte de encauzar y conservar el Qi o energía vital, en un intento de mejorar las condiciones ambientales que fomentan la vida, la salud y la armonía general.

Un lugar con buen Feng Shui facilita la afluencia de corrientes positivas al espacio influyendo en la vida de sus habitantes, estas corrientes benéficas se traducen generalmente en una buena salud, estabilidad familiar, éxito en los proyectos, o lo que algunas personas llaman facilidades o "suerte". Es evidente que el destino personal no está escrito irremisiblemente en el entorno exterior, pues existen hechos más profundos en la vida de que cada ser humano. El Feng Shui tiene su propio marco y no significa una panacea, actúa sólo facilitando ciertos movimientos, tal como remar a favor del viento o aprovechar el flujo de una corriente de agua.

Un lugar con mal Feng Shui puede parecerse a un terreno poco fértil, que demanda contínuos cuidados y atenciones para salir adelante. Si contamos con un entorno claramente nocivo y con escasa energía de nuestra parte, este puede terminar subyugando nuestros mejores propósitos e intenciones. El entorno representa una "voluntad constante" que tiene su propia fuerza y dirección, lo más sabio, es comprenderlo teniendo la posibilidad de adaptarnos a sus diferentes movimientos.

 

Un repaso por la historia

En la China imperial el Feng Shui era considerado un asunto de estado, y sólo las construcciones imperiales y de algunos nobles tenían acceso a esta técnica, por eso se la llamaba "Aplicaciones de emperadores y reyes". Incluso se aplicaba a la ubicación y orientación de las tumbas (Yin Zhai o vivienda de los muertos), ya que se creía que el Feng Shui de las mismas influía sobre la fortuna de la descendencia del difunto.

A partir de la instauración de la república, el Feng Shui (junto con otras prácticas tradicionales de la cultura china), fue prácticamente prohibido, razón por la que los centros actuales de difusión no se encuentran en China, sino en Hong Kong, Taiwan y Malasia.

El antiguo arte chino del Feng Shui es cada día más conocido en todo el mundo. En los últimos años este secreto tan bien guardado, se ha espandido por todo occidente. La principal razón del éxito que el Feng Shui ha tenido es que, intuitivamente, todos buscamos un lugar que nos proporcione bienestar y seguridad, eso ha sido importante para el ser humano en todas las culturas a lo largo de toda la historia, y básicamente el Feng Shui, nos dice qué impacto tendrá nuestro hogar sobre muchos aspectos de nuestra vida.

Son muchas las personas que han adoptado el Feng Shui como un estilo de vida, ya sea por su efectividad, afinidad o moda.

Fundamentos

Como otras artes chinas, el Feng Shui está, por un lado, fundamentado en la simbología del I Ching o libro de las mutaciones, que se basa en la interpretación de los trigramas o kuas. El arreglo llamado Pa Kua, que significa literalmente en chino "los ocho Kuas" (Pa significa ocho), es el fundamento de todas las escuelas de la brújula. Los kua o trigramas son los siguientes: Chien, Tui, Li, Chen, Kun, Ken, Kan y Sun. Cada Kua representa una serie de correspondencias, entre ellas, una orientación, una parte de la naturaleza, una parte de nuestro cuerpo, un miembro de la familia, etc.

Por otra parte, el Feng Shui incorpora la “Teoría de los Cinco Movimientos” (Wu Hsing) o Cinco Elementos, que expresa que el universo está conformado por los mismos cinco aspectos energéticos. Estos 5 constituyentes llevan los nombres de: la madera, el fuego, la tierra, el metal y el agua. El significado semántico de los términos que los representan son puramente simbólicos, son palabras que tratan de acercarse a un concepto, así, cuando se refiere al elemento AGUA, por ejemplo, se quiere indicar aquello que analógicamente está relacionado con el frío, el invierno, los huesos, el color negro, el gusto acre (salado), la audición, el miedo, los riñones, etc.

Existen escuelas que ponen un énfasis especial en el estudio de las formas: las montañas, los ríos, la estructura de la vivienda o lugar de trabajo, la ubicación de un cuarto de baño, cocina, habitación, etc., hasta la distribución de los muebles. Otras escuelas dan especial importancia al uso de la brújula, aunque en la actualidad, la tendencia es a considerar tanto la forma como la orientación conjuntamente.

 

La forma de las montañas o el paisaje en general se describe sobre la base de los llamados "Guardianes Celestiales": el Dragón, el Tigre, la Tortuga o el Guerrero Oscuro y el Fénix. Estos nombres derivan de antiguas constelaciones que dividían el cielo en cuatro sectores, de ahí el adjetivo de "celestiales". Los cuatro guardianes se disponen en forma de cruz; la Tortuga atrás, el Fénix delante, el Dragón a la izquierda y el Tigre a la derecha. La localización ideal es aquella que tenga una Tortuga ubicada hacia el lado del que provienen los vientos más intensos, y agua en el lado opuesto (Fénix); ya que el viento (feng) dispersa el chi mientras que el agua (shui) lo acumula. El geomante, además, debe encontrar al Dragón, una figura mítica relacionada con el movimiento del agua. La niebla matinal, por ejemplo, representa el aliento del Dragón: allí donde tarda más en dispersarse es donde las condiciones para la acumulación del chi son mejores. El estudio se completa hallando las líneas llamadas "venas del Dragón" y ciertos puntos especiales sobre estas venas llamados "el nido del Dragón".

 

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