Términos legales

 


aaaaterapias alternativas - inteligencia emocional
Terapias alternativas
 

El planteamiento de este concepto, reúne algunas ideas de cómo es posible que cada individuo inicie y desarrolle, bajo su propia decisión y responsabilidad, el incremento de su calidad de vida.

a)- Autoconocimiento: El conocimiento del hombre sobre su estado interior le permite generar y/o incrementar en sí mismo valores tales como los laborales: responsabilidad, autonomía, puntualidad, productividad, empeño, constancia, entre otros; que le ayuden a superar las situaciones adversas, tanto en el trabajo como en lo personal, y alcanzar así una óptima calidad de vida.

b)- Autocuestionamiento: Una vez iniciado el proceso de autodiagnóstico, la persona se encuentra en posición de realizar un autocuestionamiento y tomar la decisión de cambio.  Los trabajadores y empleados de hoy se deben dar cuenta que, tal como el trabajador de la línea de producción se quedó desempleado al no aprender a leer y a escribir en los setentas, el que no empiece a desarrollar su persona se va a quedar atrás: se debe percatar que para el hombre del nuevo milenio, el desarrollo personal dejará de ser una alternativa para mejorar, convirtiéndose en una cuestión de sobrevivencia.

c)- Aceptación: La aceptación es indispensable para mantener la armonía física, intelectual y espiritual dentro de uno; podríamos definir a la aceptación como un perdón completo e inteligente el cual, dependiendo del origen, se requiere que sea a las circunstancias, a los demás, o a uno de los más importantes: a uno mismo.

El vivir con perturbaciones abiertas, es decir con estados emocionales o mentales que nos generan emociones negativas, es como ir arrastrando una cuerda llena de anzuelos que nos impide avanzar en nuestro desarrollo, ya que no asimilamos la lección a la que fuimos expuestos, y por ende lo más seguro es que la volvamos a tener que recibir, proceso que es llamado "recurrencia".

d)- Aptitud versus actitud: La aptitud es referida a la capacidad de conocimiento y las habilidades de la persona, del trabajador; mientras que la actitud tiene que ver con la forma de pensar y sentir del individuo. Es una postura intelectual, emocional y físico-motriz con la cual se perciben los estímulos y se reacciona a ellos, lo cual modifica sustancialmente su actuación, pudiendo ser de una manera positiva o negativa, según las circunstancias. El objetivo principal es lograr que las actitudes no dependan de las circunstancias, sino de nuestra voluntad.

La aptitud y la actitud se combinan para aplicarse a alguna acción específica en un tiempo determinado. Es importante destacar que aun individuos con un buen nivel de aptitud y con la actitud correcta, no realizan lo que desean alegando la falta de una oportunidad. Y aunque es verdad que las oportunidades en muchas ocasiones son limitadas, podemos considerar que la unidad de oportunidad básica es el tiempo, y éste es el mismo para todos; es decir todos tenemos las mismas 24 horas por día. Sin embargo no todos las usamos de la misma manera.

e)- Pensamiento: De una manera sencilla, podemos definir el pensar como un proceso de generar y contestar preguntas. Este proceso de información puede ser a nivel instintivo, fisiológico, emocional o inteligente. Este último tipo de pensamiento es lo que distingue al hombre de los demás organismos, y es el que nos permite controlar, suprimir y/o intensificar nuestros sentimientos.

Cabe resaltar que la mente no distingue entre lo vivido de lo visualizado intensamente: de aquí parte la importancia de hacia qué enfocamos nuestro pensamiento, ya que las cosas imaginadas, positivas o negativas, pasan a nuestra memoria como referencias “vividas”. Dado esto, es muy importante reforzar esas visiones, ideales o sueños positivos, y la gran diferencia en los resultados al mantener un pensamiento optimista o pesimista, ya que tal como el desaliento promueve la falta de acción y lleva al fracaso, el optimismo genera acciones que llevan a logros exitosos. Podemos resumir diciendo que “lo que no pasa por tu mente, difícilmente pasa por tu vida”, y que esto representa una gran oportunidad utilizado positivamente.

f)- Estados de ánimo y fisiología: La manera en que pensamos altera nuestros sentimientos, y por tanto genera diferentes estados de ánimo. Sin embargo, existe otra fuente también muy útil para afectar positiva o negativamente la manera en que nos sentimos, y ésta es nuestra fisiología.

Si estamos tristes o deprimidos, nuestra fisiología es muy diferente a cuando estamos felices. Básicamente hay tres elementos que participan en esto: ritmo de la respiración, postura y expresión facial.

De esto podemos concluir que así como es importante mantener hábitos de higiene corporal adecuados, también existe una higiene fisiológica que tiene que ver con nuestra respiración, postura y actividad físico-motora, y que se requiere poner atención a una higiene psicológica, a cómo pensamos respecto de nosotros mismos y los demás, lo cual en conjunto afecta la manera en que nos sentimos y, por ende, como actuamos.

g)- Balance:  Como elemento final, es muy importante señalar que sólo manteniendo el balance interno del individuo, puede realmente tener un avance sostenible, es decir, en nuestro constante y continuo desarrollo personal, siempre debemos cerciorarnos de mantener un equilibrio de los siguientes elementos:

 

Algunos autores llaman a esto un balance “bio-psico-social”. Si dejamos de desarrollar cualquiera de estas áreas, no nos estaremos desarrollando adecuadamente, estaremos fuera de balance y sujetos a retroceder a un nivel inferior, en ocasiones inclusive, peor del que se tenía originalmente.

 


Las emociones

Las emociones nos permiten afrontar situaciones difíciles: el riesgo, las pérdidas irreparables, la persistencia en el logro de un objetivo a pesar de las frustraciones, la relación de pareja, la creación de familia, etc. Cada emoción nos predispone de un modo diferente a la acción; cada una de ellas nos señala una dirección que, en el pasado, permitió resolver adecuadamente los innumerables desafíos a que se ha visto sometida la existencia humana. En este sentido, nuestro bagaje emocional tiene un extraordinario valor de supervivencia y esta importancia se ve confirmada por el hecho de que las emociones han terminado integrándose en el sistema nervioso en forma de tendencias innatas y automáticas de nuestro corazón.

Todas las emociones son, en esencia, impulsos que nos llevan a actuar, programas de reacción automática con los que nos ha dotado la evolución. La misma raíz etimológica de la palabra emoción proviene del verbo latino movere (que significa “moverse”) más el prefijo “e”, significando algo así como (movimiento hacia) y sugiriendo, de ese modo, que en toda emoción hay implícita una tendencia a la acción.

Podemos definir, a manera de estudio, una clasificación de emociones primarias y algunos de los miembros que la conforman:

  • Ira: rabia, enojo, resentimiento, furia, exasperación, indignación, acritud, animosidad, irritabilidad, hostilidad y, en caso extremo, odio y violencia.
  • Tristeza: aflicción, pena, desconsuela, pesimismo, melancolía, autocompasión, soledad, desaliento, desesperación y, en caso patológico, depresión grave.
  • Miedo: ansiedad, aprensión, temor, preocupación, consternación, inquietud, desasosiego, incertidumbre, nerviosismo, angustia, susto, terror y, en caso que sea psicopatológico, fobia y pánico.
  • Alegría: felicidad, gozo, tranquilidad, contento, deleite, diversión, dignidad, placer, estremecimiento, gratificación, satisfacción, euforia, capricho, éxtasis y, en caso extremo, manía.
  • Amor: aceptación, cordialidad, confianza, amabilidad, afinidad, devoción, adoración y enamoramiento.
  • Sorpresa: sobresalto, asombro, desconcierto y admiración.
  • Aversión: desprecio, desagrado, desdén, displicencia, asco, antipatía, disgusto y repugnancia.
  • Vergüenza: culpa, perplejidad, desazón, remordimiento, humillación, pesar y aflicción.

 


La aparición de nuevos métodos para profundizar en el estudio del cuerpo y del cerebro  confirma cada vez con más detalle la forma en que cada emoción predispone al cuerpo a un tipo diferente de respuesta. Con respecto a este tema, el libro “Inteligencia Emocional” de Daniel Goleman, señala lo siguiente:

  • Enojo: Aumenta el flujo sanguíneo a las manos, haciendo más fácil empuñar un arma o golpear a un enemigo; también aumenta el ritmo cardíaco y la tasa de hormonas que, como la adrenalina, generan la cantidad de energía necesaria para acometer acciones vigorosas.
  • Miedo: La sangre se retira del rostro (lo que explica la palidez y la sensación de quedarse frío) y fluye a la musculatura esquelética larga, como las piernas, favoreciendo así la huida. Al mismo tiempo, el cuerpo parece paralizarse, aunque sólo sea un instante, para calibrar, tal vez, si el hecho de ocultarse pudiera ser una respuesta más adecuada. Las conexiones nerviosas de los centros emocionales del cerebro desencadenan también una respuesta hormonal que pone al cuerpo en un estado de alerta general, sumiéndola en la inquietud y predisponiéndolo para la acción, mientras la atención se fija en la amenaza inmediata con el fin de evaluar la respuesta más apropiada.
  • Felicidad: Aumento en la actividad de un centro cerebral que se encarga de inhibir los sentimientos negativos y de aquietar los estados que generan preocupación, al mismo tiempo que aumenta en caudal de energía disponible. En este caso no hay un estado fisiológico especial salvo, quizás, una sensación de tranquilidad que hace que el cuerpo se recupere más rápidamente de la excitación biológica provocada por las emociones perturbadoras. Esta condición proporciona al cuerpo un reposo, un entusiasmo y una disponibilidad para afrontar cualquier tarea que se esté llevando a cabo y fomentar también, de este modo, la consecución de una amplia variedad de objetivos.
  • Amor: Los sentimientos de ternura y la satisfacción sexual activan el sistema nervioso parasimpático (el opuesto fisiológico de la respuesta de “lucha o huida” propia del miedo y de la ira). La pauta de reacción parasimpática, ligada a la respuesta de relajación, engloba un amplio conjunto de reacciones que implican a todo el cuerpo y que dan lugar a un estado de calma y satisfacción que favorece la convivencia.
  • Sorpresa: El arqueo de las cejas que aparecen es estos momentos, aumenta el campo visual y permite que penetre más luz en la retina, o cual nos proporciona más información sobre el acontecimiento inesperado, facilitando así el descubrimiento de lo que realmente ocurre y permitiendo elaborar, en consecuencia, el plan de acción más adecuado.
  • Aversión: El gesto que expresa desagrado parece ser universal y trasmite el mensaje de que algo resulta literal o metafóricamente repulsivo para el gusto o para el olfato. La expresión facial de disgusto, ladeando el labio superior y frunciendo ligeramente la nariz, sugiere, como observaba Darwin, un intento primordial de cerrar las fosas nasales para evitar un olor nauseabundo o para expulsar un alimento tóxico.
  • Tristeza: La principal función consiste en ayudarnos a asimilar una pérdida irreparable (como la muerte de un ser querido o un gran desengaño). La tristeza provoca la disminución de la energía y del entusiasmo por las actividades vitales, especialmente las diversiones y los placeres y, cuando más se profundiza y se acerca a la depresión, más lento de hace el metabolismo corporal. Este encierro introspectivo nos brinda así la oportunidad de llorar una pérdida o una esperanza frustrada, sopesar sus consecuencias y planificar, cuando la energía retorna, un nuevo comienzo. Esta disminución de la energía debe haber mantenido triste  y apesadumbrados a los primitivos seres humanos en las proximidades de su hábitat, donde más seguros se encontraban.


 


En un sentido muy real, todos nosotros tenemos dos mentes, una mente que piensa y otra mente que siente, y estas dos formas fundamentales de conocimiento interactúan para construir nuestra vida mental. Una de ellas es la mente racional, la modalidad de comprensión de la que solemos ser conscientes, más despierta, más pensativa, más capaz de ponderar y de reflexionar. El otro tipo de conocimiento, más impulsivo y más poderoso —aunque a veces ilógico—, es la mente emocional (véase el apéndice B para una descripción más detallada de los rasgos característicos de la mente emocional).

La dicotomía entre lo emocional y lo racional se asemeja a la distinción popular existente entre el «corazón» y la «cabeza». Saber que algo es cierto «en nuestro corazón» pertenece a un orden de convicción distinto —de algún modo, un tipo de certeza más profundo— que pensarlo con la mente racional. Existe una proporcionalidad constante entre el control emocional y el control racional sobre la mente ya que, cuanto más intenso es el sentimiento, más dominante llega a ser la mente emocional.., y más ineficaz, en consecuencia, la mente racional. Ésta es una configuración que parece derivarse de la ventaja evolutiva que supuso disponer, durante incontables ocasiones, de emociones e intuiciones que guiaran nuestras respuestas inmediatas frente a aquellas situaciones que ponían en peligro nuestra vida, situaciones en las que detenernos a pensar en la reacción más adecuada podía tener consecuencias francamente desastrosas.

La mayor parte del tiempo, estas dos mentes —la mente emocional y la mente racional— operan en estrecha colaboración, entrelazando sus distintas formas de conocimiento para guiarnos adecuadamente a través del mundo. Habitualmente existe un equilibrio entre la mente emocional y la mente racional, un equilibrio en el que la emoción alimenta y da forma a las operaciones de la mente racional y la mente racional ajusta y a veces censura las entradas procedentes de las emociones. En todo caso, sin embargo, la mente emocional y la mente racional constituyen, como veremos, dos facultades relativamente independientes que reflejan el funcionamiento de circuitos cerebrales distintos aunque interrelacionados. En muchísimas ocasiones, pues, estas dos mentes están exquisitamente coordinadas porque los sentimientos son esenciales para el pensamiento y lo mismo ocurre a la inversa.

Pero, cuando aparecen las pasiones, el equilibrio se rompe y la mente emocional desborda y secuestra a la mente racional.

 

Principio 90/10 (presentación PowerPoint)

 

volver a terapias alternativas



asaasa aaaaaa