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- Centradas en la realidad, que sabían diferenciar lo falso o ficticio de lo real y genuino.
- Centradas en los problemas, que enfrentan los problemas en virtud de sus soluciones.
- Con una percepción diferente de los significados y los fines.
En sus relaciones con los demás, eran personas:
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Con necesidad de privacidad, sintiéndose cómodos en esta situación.
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Independientes de la cultura y el entorno dominante, basándose más en experiencias y juicios propios.
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Resistentes a la enculturación, pues no eran susceptibles a la presión social; eran inconformistas.
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Con sentido del humor no hostil, prefiriendo bromas de sí mismos o de la condición humana.
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Buena aceptación de sí mismo y de los demás, tal como eran, no pretenciosos ni artificiales.
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Frescura en la apreciación, creativos, inventivos y originales.
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Con tendencia a vivir con más intensidad las experiencias que el resto de la humanidad.
Metanecesidades y metapatologías
Maslow también aborda de otra forma la problemática de lo que es auto-realización, hablando de las necesidades impulsivas, y comenta lo que se necesita para ser feliz: verdad, bondad, belleza, unidad, integridad y trascendencia de los opuestos, vitalidad, singularidad, perfección y necesidad, realización, justicia y orden, simplicidad, riqueza ambiental, fortaleza, sentido lúdico, autosuficiencia, y búsqueda de lo significativo.
Cuando no se colman las necesidades de auto-realización, surgen las meta-patologías, cuya lista es complementaria y tan extensa como la de meta-necesidades. Aflora entonces cierto grado de cinismo, los disgustos, la depresión, la invalidez emocional y la alienación.
Características generales de la teoría de Maslow
Sólo las necesidades no satisfechas influyen en el comportamiento de las personas, pero la necesidad satisfecha no genera comportamiento alguno.
Las necesidades fisiológicas nacen con la persona, el resto de las necesidades surgen con el transcurso del tiempo.
A medida que la persona logra controlar sus necesidades básicas, aparecen gradualmente necesidades de orden superior; no todos los individuos sienten necesidades de auto-realización, debido a que es una conquista individual.
Las necesidades más elevadas no surgen en la medida en que las más bajas van siendo satisfechas. Pueden ser concomitantes pero las básicas predominarán sobre las superiores.
Las necesidades básicas requieren para su satisfacción un ciclo motivador relativamente corto, en contraposición, las necesidades superiores requieren de un ciclo más largo.
Ciclo de proceso
Maslow definió en su pirámide las necesidades básicas del individuo de una manera jerárquica, colocando las necesidades más básicas o simples en la base de la pirámide y las más relevantes o fundamentales en la cima de la pirámide, a medida que las necesidades van siendo satisfechas o logradas, surgen otras de un nivel superior o mejor. En la última fase se encuentra con la «auto- realización» que no es más que un nivel de plena felicidad o armonía.
Motivación
Para alcanzar nuestras metas o ayudar a otros a conseguirlas, es necesario conocer los mecanismos de la motivación.
Maslow nos ofrece varias claves en el ámbito de la motivación. Si queremos motivar a las personas que tenemos a nuestro alrededor, debemos buscar qué necesidades tienen satisfechas, e intentar facilitar la consecución del escalón inmediatamente superior.
La pirámide de Maslow de la Seguridad
Con el tiempo, la pirámide de Maslow se ha extrapolado a ámbitos mucho más amplios que la psicología humana. En concreto, en el mundo de la seguridad, hay algunos artículos que tratan de asimilar la pirámide a niveles de seguridad o de confortabilidad conseguidos en la organización (focalizados muchos casos en la seguridad informática), únicamente bajo la perspectiva del grado de seguridad implantado.
Nos centraremos aquí, en las necesidades o deseos en cada una de las fases jerárquicas de la pirámide.
Asimilando esta pirámide a la seguridad, podemos definir un primer escalafón -la base de todo- que podríamos denominar AUTOPROTECCIÓN. En el mismo, nos interesa la seguridad y la protección de nuestros activos, pero no invertimos recursos en dicha protección; dicho de otra forma, nos dejamos llevar, aplicando las salvaguardas mímimas para sobrevivir: no cruzamos la calle cuando hay tráfico, no introducimos virus en nuestros ordenadores, cerramos nuestra oficina con llave…
Por encima de la autoprotección encontramos el DESCONTROL; en esta fase ya “sobrevivimos”, y nuestra necesidad o nuestro deseo es cubrir los aspectos de seguridad que van más allá de la mera supervivencia. Para conseguir este deseo, implantamos -o mejor dicho, permitimos que se implanten- unos controles mínimos en base al criterio personal de miembros de nuestra organización, sin mayor estructura ni coordinación. Así, nuestra seguridad depende por completo de las personas que tenemos en nuestra organización, de su buen hacer y de sus intenciones; en muchos casos, si esas personas dejan de trabajar con nosotros, sus actividades sencillamente se pierden.
Más allá de la anterior, encontramos la fase de CONTROL; aquí ya no dejamos nuestra seguridad en manos de un grupo de personas sin coordinación, sino que velamos para que el trabajo de estas personas sea correcto y reproducible, y para que esté correctamente identificado y coordinado. En la fase anterior necesitábamos cierto control para coordinar las actividades que, relativas a seguridad, se venían ejecutando en nuestra organización, y eso es lo que hemos introducido en esta fase de la jerarquía; ya no permitimos que las tareas de seguridad se hagan “porque sí”, sino que todas siguen un hilo conductor coordinado y con un fin concreto: la protección del negocio.
Por encima de la fase de control, tenemos la de AUDITABILIDAD; en nuestra seguridad hemos superado el control, y nuestro próxima necesidad es por tanto garantizar, aparte de que las cosas se hacen bien y de forma organizada, que son trazables y un tercero (o nosotros mismos) puede analizarlas para comprobar su eficacia y su eficiencia. Así, estamos consiguiendo no sólo hacer las cosas bien, sino que los demás puedan comprobar que las hacemos bien.
Finalmente, como cúspide de esta pirámide, encontramos la GESTIÓN de la seguridad. No sólo garantizamos el control y la trazabilidad de nuestra seguridad, sino que además la gestionamos de forma correcta y buscamos siempre la mejora contínua.
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