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Tu realidad Inmortal - Gary R. Renard
Extractos de libro "Tu realidad Inmortal", por Gary R. Renard, autor de "La Desaparición del Universo"

 

“El perdón siempre es un regalo que te das a ti mismo, no a la persona que crees que estás perdonando. Tú eres quien recibe los beneficios, tanto en términos prácticos como metafísicos. Cierto, tú actúas como recordatorio de la paz para la otra persona. Todo pensamiento tiene efectos a algún nivel, y también es bueno para la otra persona. No es que la otra persona esté realmente ahí. Estoy hablando de un aspecto aparentemente separado de tu propia mente.

En realidad, cuando perdono me estoy uniendo conmigo mismo al nivel de la mente. Vuelvo a ser total…”


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“Los cuerpos que ocupas en tus distintas encarnaciones oníricas son símbolos de dualidad. Así, tienes tantas vidas en las que eres rico como en las que eres pobre, bueno como malo, guapo como poco atractivo a los ojos, famoso como desconocido, sano como enfermo; y todas las polaridades, dualidades y opuestos en los que puedas pensar. Ninguno de ellos es cierto. Todo es un truco. Tú eres tu propia contraparte. En último término, los cuerpos que no son tus encarnaciones, también son tú. Como tus propios cuerpos, reflejan los opuestos duales, porque simbolizan la condición de separación de Dios. Sin embargo, no puede haber separación de Dios. Sólo Dios existe, y todo lo demás es falso…”

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“Dios es perfecta unidad. No hay nada más. Dios crea, y lo que crea es exactamente igual que Él. Es el compartir de un amor perfecto que está más allá de cualquier cosa que podamos entender con una mente incompleta. La experiencia de ello es tan inmensa que resulta totalmente grandiosa. En cualquier caso, hay un pensamiento que parece ocurrir. Es un pensamiento insignificante que acaba en un instante. Es totalmente insignificante. Es un pensamiento de separación, algo así como: ¿Qué pasaría si yo me fuera de aquí y creara por mí mismo?. Esa idea implica una experiencia individual.

Dios no responde a ella. Él no es ningún necio y mantiene la realidad perfecta y una, pero ese pensamiento de separación hace que algo diferente parezca ocurrir en nuestra conciencia. Eso no ocurre realmente. Sólo parece ocurrir. Tal como puede ocurrir que un sueño nocturno me parezca totalmente real, pero no lo es. De hecho, se hace que algunas partes del sueño

 

parezcan menos reales para que pensemos que la parte más clara del mundo es real.  Esto es una función de niveles, que ni siquiera pueden existir en la perfecta unidad…”


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“De modo que de la dualidad surge la multiplicidad, y todo ello simboliza la idea de separación. La multiplicidad produce caos. Pero, por debajo de todo ello hay unas ideas básicas, y dichas ideas sólo pueden parecer reales cuando te experimentas a ti mismo separado de la unidad; por ejemplo, las ideas de escasez y de muerte. No puede haber escasez en la plenitud, pero una vez que tienes ideas tales como la separación y los opuestos, entonces cabe la posibilidad de que surjan todo tipo de cosas raras. Por eso se dice en el libro del Génesis: “No comerás del árbol del conocimiento del bien y del mal, porque, el día que comas de él, morirás”. Bueno, bien y mal son opuestos, y en cuanto tienes opuestos, tienes muerte. No puede haber muerte en el Cielo, donde sólo hay vida eterna, pero, en cuanto tienes opuestos, tienes también el aparente opuesto de la vida, que es la muerte. Pero en realidad no existe…”


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“Como respuesta al falso estado de separación, el verdadero perdón niega lo que no es verdad, y acepta lo que es verdad…”


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“Hacerle caso a la voz del ego significa que crees que es posible atacar a Dios, y que has arrancado una parte de Él y te has apoderado de ella. De ahí procede el miedo a las represalias externas, ya que el sentimiento de culpabilidad es tan inmenso que tiene que ser proyectado.

 

 

El verdadero propósito de este universo, aunque la negación ha hecho que lo olvides, es que parezca que puedes escapar de lo que sientes y crees con respecto a ti mismo. Ahora ya no está en ti, ¡está ahí fuera!.

Por supuesto, en realidad no hay nadie ahí fuera,  pero eso es lo que parece.

La proyección da lugar a la percepción. El mundo que ves se compone de aquello con lo que tú lo dotaste. Nada más. Pero si bien no es nada más, tampoco es menos. Por lo tanto, es importante para ti. Es el testimonio de tu estado mental, la imagen externa de una condición interna.

Esto también se aplica a todos los cuerpos que ves, incluyendo el tuyo. El propósito del cuerpo es hacer que la ilusión parezca real. Pero como el cuerpo forma parte de la ilusión, no puedes contar con él para que te hable de la irrealidad de la ilusión. Le dio forma la misma decisión de mantenerse separado por medio de la proyección, que es lo que originalmente conformó toda la ilusión. Tú querías la separación para que la culpa estuviera en otros cuerpos y no en el tuyo, y por tanto fuera de ti y en ellos. Pero como la proyección hizo que percibieras todo, la causa de todo ello sigue estando ahí, en tu mente, y las mentes pueden ser cambiadas…”


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“En un mundo de dualidad, incluso los buenos tiempos acaban volviéndose malos, aunque sólo sea por la llegada de la muerte. Esto se debe a que lo que en realidad está ocurriendo aquí es que estás reviviendo la separación de Dios una y otra vez de diferentes formas. Es como pasar un DVD de lo mismo una y otra vez: separación. Así es como J habla de tu vida: “No haces sino revivir ese instante en el que la hora del terror ocupó el lugar del amor”.

De modo que puede parecer que todas esas personas y cosas están ahí fuera, pero no lo están. No son verdadera gente; sólo parece que es así. Fabriqué lo que veo y luego me olvidé. Y quise que fuera como es, de modo que lo que creía secretamente que era cierto con respecto a mí mismo y a la separación original, ahora los veo en los demás y en el mundo. Y lo que lo mantiene todo en su lugar es mi juicio y condenación de los demás.

Y todo está montado para asegurar que juzgarás y condenarás, y mantendrás en marcha el círculo vicioso por debajo de la superficie. Así es como sobrevive el ego, mediante la proyección de la culpabilidad inconsciente. Nunca es culpa tuya que no te sientas feliz y pacífico, es culpa de otros…”


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“El mundo y todos sus cuerpos son símbolos de la separación y de la culpabilidad masiva, ontológica, que sentimos con respecto a Él, y por tanto de la necesidad de escapar de Él por medio de la negación y la proyección.

Es es lo que es el universo, tu chivo expiatorio…”


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“Ahora tu trabajo es deshacerlo en tu mente para poder volver a casa. Eso es lo que aporta la única solución, el perdón, para el único problema, la separación.

El verdadero perdón significa que no juzgas ni condenas al otro. En realidad no hay ningún pecado ni ninguna culpa ahí fuera, porque nada de lo que hemos estado describiendo ocurrió excepto en un sueño, y los sueños no son reales…”


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“De momento recuerda que las ideas no abandonan su fuente, entonces lo que estás viendo nunca abandonó la mente. Si está en la mente, y si las mentes pueden cambiar, entonces es en la mente donde está el verdadero poder. Lo que hizo que J y Buda fueran quienes fueron, es que no se dejaron engañar por las apariencias. La ilusión existe para hacerte pensar que has puesto distancia entre tú y tu culpabilidad, pero haciéndola real, y juzgándola y condenándola, simplemente la mantienes en su lugar. El ego te ha engañado. Para asegurar su propia supervivencia, te predispone a juzgar a los demás. Ahora que sabes la verdad, es hora de que pongas fin a todo este sinsentido y vuelvas a casa, que es tu lugar. En realidad sigues estando allí, pero eso está fuera de tu conciencia...”

***

Cada día que perdonas, los efectos de todos los errores del mundo se funden como la nieve en un fuego ardiente.

No más culpa, no más karma, no más miedo de lo que pueda ocurrir. Porque te has encontrado contigo mismo y has declarado tu inocencia, y todo lo que sigue es tan natural como Dios.

No más nacimiento, no más de la vieja muerte; eso sólo eran ideas.

 

Si debes volver para ayudar a algunos más a encontrar el camino, que así sea; pero tú no eres un cuerpo, tú eres amor, y no importa donde el amor parezca estar. Porque, siendo amor, no puede equivocarse.

Llegará el día en el que el dolor será imposible, el amor esté por doquier y sólo quedará la verdad. Has anhelado esto desde siempre, a menudo en silencio y sin saberlo.

El conocimiento de lo que eres es más cierto ahora, y el amor no ha olvidado a nadie.

Llegará el día en que el mundo cantará la canción del espíritu en lugar de los tonos llorosos que ocultan la voz de la verdad. Llegará el día en el que no quedará nada por perdonar, y podrás celebrar con tus hermanos y hermanas.

Y después llegará el día en que no habrá más necesidad de días. Y viviréis como uno por siempre en la santidad de vuestra realidad inmortal…

 

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