Viendo las cosas de otra forma
Escrito por Jon Mundy, traducido al castellano por Patricia Besada, publicado en www.milagrosenred.org
El ojo con que veo a Dios
es el ojo con que Dios me ve a mí.
(Meister Eckhart)
Cuando imaginas a Dios, ¿lo ves como un ser benevolente que es bondadoso y amoroso, o como el creador de un mundo que es confuso y alarmante? Somos nosotros los que hemos hecho la elección de ver aquello que vemos.
Lo que vemos depende de dónde estemos ubicados. Un día una maestra de primaria le preguntó a su clase cuántos puntos había en el compás. Se sorprendió cuando un alumno levantó la mano y dijo “Cinco.” Ella le preguntó “¿Cinco? ¿Cuáles son?” Él los fue descontando. “Norte, sur, este, oeste, y donde yo estoy.”
Esta es la situación para cada uno de nosotros. Hay todas estas posibilidades y luego está nuestra posición – donde estamos nosotros. La forma en que vemos las cosas puede tener poco o nada que ver con la realidad, es decir, cómo son las cosas de verdad. A mí me encanta la manera en que Un Curso de Milagros® nos devuelve todo a nosotros. Siempre nos está pidiendo que veamos más lejos y más profundo hasta que veamos lo que es real y no sólo aquello que está en la superficie.
Al anterior Subsecretario del Interior John Whitaker se le recordó una vez de la importancia de tener una sensación fuera de toda perspectiva acerca de su posición en el gobierno. Cuenta acerca de una mujer de ochenta y cinco años que vivió toda su vida en un lugar de Nova Scotia. La población se incrementaba a nueve en el verano y permanecía constante en dos durante el invierno. Whitaker, quien había estado pescando ahí cada año desde los doce años, llegó en avión un día. La señorita Mildred lo hizo pasar a su cocina y dijo, “Johnny, me pesa admitirte que no lo sé, pero ¿dónde queda Washington?” Cuando Whitaker se dio cuenta que la pregunta era en serio, explicó: “Ahí es donde está el Presidente. Es igual que el Primer Ministro que está en Ottawa”. Luego ella preguntó cuánta gente vivía ahí, y Whitaker le dijo que eran más de dos millones. Ella respondió “Fíjate tu, dos millones de personas que viven tan lejos de todo”.
Yo crecí en Missouri. Hay cinco estados al este de Missouri y cinco estados al oeste. Hay dos estados al norte de Missouri y dos al sur. Me crié cerca del centro de Missouri. De hecho si tomas una regla y lo ubicas en un mapa con la punta sobre el límite entre Canadá y Estados Unidos y la otra punta al borde inferior de Louisiana, el medio de la regla caerá exactamente sobre mi pueblo natal. Cuando yo crecía pensé que vivíamos en el centro del mundo. No importa dónde crecemos, podemos desarrollar una visión etnocéntrica y egocéntrica del mundo.
La forma en que vemos las cosas y la forma en que las ve Dios son completamente distintas.
Un hombre una vez le preguntó a Dios cuánto era un millón de años para Él. Dios respondió, “Es como un solo segundo en tu tiempo.” De modo que el hombre preguntó, “¿Y un millón de dólares?” Y Dios dijo, “Para mí, es igual que uno de tus centavos.” Entonces el hombre se irguió y dijo: “Dios, ¿me darías uno de tus centavos?” Y Dios dijo, “Desde luego, un segundo.”
A este lado, ves todo sumamente distorsionado y desde una perspectiva errónea. Lo que es pequeño e insignificante se enaltece, y a lo que es fuerte y poderoso no se le concede ningún valor. T-16.VI.7:2
Este mundo es una ilusión porque es una serie de percepciones que tenemos sobre todo lo que experimentamos. En realidad, las percepciones no son reales. Para ver a Dios debemos tener sólo el amor de Dios en nuestros corazones. Todas las cosas de este mundo – todas las cosas a las que nos apegamos y con que nos entreveramos – nos ciegan.
Tomemos Las Vegas como ejemplo: es la ciudad más irreal del mundo. Ahí todo está hecho para excitar, estimular, avivar y enardecer. Todo es externo. También es uno de los lugares más espirituales del planeta pues la no-realidad del mundo material se pone tan de manifiesto.
El ego funciona desde el nivel de la necesidad percibida
En un hogar para ancianos en California cuatro damas jugaban a las cartas cuando un caballero mayor pasó por la habitación. Se dieron cuenta que era un recién llegado, y todas se reanimaron. Una de ellas dijo: “Hola. ¿Eres nuevo aquí verdad?” Él sonrió y respondió que en verdad sí. Había llegado esa mañana. Otra de las damas dijo, “¿De dónde vienes?” La respuesta fue “Me acaban de liberar de la prisión, donde pasé los últimos veinte años.” Una tercera dama dijo, ¿De veras? ¿Por qué motivo te encerraron?” “Asesiné a mi esposa” fue la respuesta. La cuarta dama se reacomodó en su asiento, sonrió con amplitud, y dijo, “De modo que – ¡eres soltero!
Lo que “pensamos” que necesitamos no importa. Lo que sí importa es cumplir con la Voluntad de Dios. Entonces nos enteramos de lo felices que podemos ser, y encontramos que lo que pensamos que necesitábamos era trivial. Todo depende de la perspectiva. La forma en que vemos las cosas es lo que hace al mundo.
El Curso dice “¡El mundo no existe!” El Curso se organiza alrededor de este pensamiento central. No hay un mundo porque siempre estamos inventándolo. Siempre lo estamos juzgando.
Cambia tus pensamientos y cambiarás al mundo.
(Norman Vincent Peale)
La lección de la muerte es la prueba de que no hay un mundo. No hay nada que condenar y no hay nada que temer. Sólo necesitamos vivir plenamente cada momento – aún el momento de la muerte – para poder ver a Dios.
Dios está preparado para vernos. Sólo es cuestión de voluntad que lo veamos a Él.
La gran iluminación de Buda hace 2,500 años era darse cuenta de que todo en la vida es deseo o apego. Sufrimos en la medida en que tenemos una perspectiva fija que no podemos cambiar. Buda una vez vio a una mujer mayor que lloraba. Le preguntó por qué lloraba, y dijo que era porque su nieto había muerto. Él entonces le preguntó si le gustaría tener tantos nietos como niños hubiera en su ciudad. Ella respondió: “Oh, sí, eso sería maravilloso.” El Buda dijo: “Entonces cada día llorarías, pues cada día muere un niño en esta ciudad.”
Cuando estamos apegados – cuando estamos atados a una perspectiva en particular – cuando “necesitamos” que las cosas sucedan de una forma específica y luego no funcionan de esa forma – sufrimos. Si no tuviésemos expectativas ni esperanzas acerca de cómo debiera ser una cosa, nos podríamos liberar del sufrimiento.
El Significado De Las Palabras
¿Alguna vez comentaste que alguien te había desilusionado? ¿Puedes imaginar a Jesús desilusionado? Para desilusionarte primero tienes que haberte ilusionado. Sin ilusión, no hay desilusión.
Un amigo una vez me dio una pequeña placa con la cara de un cachorro cocker y debajo un dicho: Benditos aquellos que no esperan nada pues no se decepcionarán.
Disgusto
¿Alguna vez comentaste que algo te había disgustado? Sólo hay una forma en que uno pueda disgustarse y es que a uno le haya gustado algo. Pero si a uno le gustó de esa forma – así es como se disgustó.
La Lección 5 dice “Nunca estoy disgustado por la razón que creo”. Todo depende de cómo elegimos verlo. Si vemos al mundo desde la perspectiva del ego, entonces podemos encontrar mucho de qué desilusionarnos, o disgustarnos u ofendernos. Pero eso es todo lo que ocurre desde nuestra posición. Y nuestra posición no es la posición de Dios.
Ofendido
¿Alguna vez dijiste que algo te había ofendido? Esta es una palabra interesante. Si algo te ofende, te empuja hasta caerte por el extremo. De esta forma estás desequilibrado. Una vez invité a mi amigo el Rabino Joseph Gelberman que viniese a mi iglesia a predicar el domingo. Cuando nos reunimos en el salón después del servicio tomando un café, uno de mis feligreses se acercó y me dijo que quería decirme lo ofendido que estaba de que un Rabino predicara desde un púlpito cristiano. ¡Esto es interesante!, pensé. Era interesante que algo así le hiciera caer por el extremo.
Si lo que percibes te ofende, te ofendes a ti mismo y condenas al Hijo de Dios a quien Dios no condena. T-11.VIII.12:3
Insulto
La palabra insulto viene del francés y significa saltar sobre o asaltar. Si nos insultan inmediatamente saltamos para defendernos. Recuerda que no se necesita ninguna defensa. ¿Alguna vez dijiste que te habían insultado o sentiste que te habían insultado?
La palabra insulto aparece sólo una vez en Un Curso de Milagros® e ‘insultando’ dos veces. En cada instancia se refiere a reacciones del ego. Sólo el ego puede ser insultado.
A Jesús no se lo podía insultar, falsamente decían todo tipo de cosa malvada contra él y no tenía ningún efecto sobre él. Él sabía la verdad de quien era. Su ego no se apegaba. En la medida que nos apegamos, las cosas tienen importancia, y sufrimos.
Humillado
Nada es humillante, salvo que pienses que te pueden humillar.
Fastidio
Fastidiar significa ser tedioso o irritante. Uno de mis amigos usa con frecuencia la frase, lo que me fastidia es... ¿Por qué habrías de sentirte fastidiado? La palabra fastidio o fastidiado no aparece en el Curso – ni siquiera una vez.
Irritado
¿Alguna vez dijiste que algo te había irritado? Estar irritado significa que a uno le provocaron la impaciencia o el enojo. Recuerda, el enojo nunca está justificado y sólo la paciencia infinita produce resultados inmediatos. También, irritado aparece sólo dos veces en el Curso y una vez más se refiere a la respuesta del ego.
Disgusto
La palabra disgusto viene del francés desgouster, que significa perder el apetito. Esta palabra nunca aparece en el Curso. No hay disgusto a los ojos de Dios.
Enjuiciando
El ojo con que veo a Dios es el ojo con que Dios me ve a mí.
Nuestro mayor problema en relación con el Curso es nuestra arrogancia al pensar que sabemos lo que es correcto o incorrecto, bueno o malo. Juzgamos al mundo y en nuestros juicios estamos ciegos para ver la verdad. La verdad es que todos son hermosos. La verdad es que no hay nada que condenar o proyectar; pero con sólo pensar que sí lo hay, ese pensamiento nos evita poder ver las cosas como lo hace Dios. Evita que tengamos la visión de Cristo. Nuestra verdadera tarea es dejar que el mundo sea lo que es sin nuestro prejuicio, sin nuestra condena.
Todos parecen infectados si son espiados por seres infectados, igual que todo parece amarillo al ojo ictérico (ojo cínico).
(Alexander Pope)
La vida es un espejo y le reflejará al pensador aquellos pensamientos que él le pone.
(Ernest Holmes)
Piensa que puedes.
Piensa que no puedes.
De cualquier manera tienes razón.
(Henry Ford)
El Amor Es Todo Lo Que Importa
Dios nos mira con ojos de amor solamente, y nuestra respuesta es devolver amor. Cuando andamos amando todo lo que vemos, conocemos a Dios.
El último párrafo del Libro de Ejercicios termina así: le preguntamos cuál es la Voluntad de Dios en todo lo que hagamos.
Él ama al Hijo de Dios tal como nosotros queremos amarlo. Y nos enseña cómo contemplarlo a través de Sus ojos y a amarlo tal como Él lo ama. No caminas solo. Los ángeles de Dios revolotean a tu alrededor, muy cerca de ti. Su Amor te rodea, y de esto puedes estar seguro: yo nunca te dejaré desamparado (Epílogo 6:3-7).
Estoy convencido de que Jesús andaba con sólo la Visión de Cristo en su corazón – él amaba todo. No dañaba nada. Eso no es lo que nosotros hacemos. Juzgamos todo lo que miramos, sea bueno o malo, bonito o feo. Todo depende de nuestra perspectiva.
Cuando estamos enteros, cuando estamos unidos a Dios como lo estuvo Jesús, podemos ver todo perfectamente sin ningún juicio ni condena, sin dolor ni terror.
Una de las mejores formas de entender Un Curso de Milagros® es en términos de la perspectiva distinta que nos pide que logremos. El Curso nos pide que demos un giro de 180 grados, para ver las cosas de manera completamente distinta: salirnos de nuestra perspectiva del ego, que sólo produce dolor – dejar de juzgar y darnos cuenta que hay una forma de ver las cosas que está libre del dolor.
Hay muchas formas de ver cualquier situación. En el sentido más amplio, está nuestra forma (ego) y la forma de Dios. La primera por definición es totalmente ilusoria y está cargada de confusión – la segunda es totalmente clara y pacífica.
Un hombre le preguntó una vez al gran rabino Dov Baer de Mezritch, discípulo del Baal Shem Tov, que explique el mandamiento Talmúdico que debiéramos alabar a Dios por el mal tanto como lo alabamos por el bien. Dov Baer dijo, “Ve a la Casa de Estudio y pregúntale a mi estudiante Zussya.” El hombre fue a la Casa de Estudio y encontró a Zussya, consumido, roñoso, vestido con harapos. El hombre preguntó, “¿Cómo podemos alabar a Dios por el mal tanto como lo alabamos por el bien?” “No te puedo responder,” dijo Zussya,“ porque nada malo me ha pasado jamás.”
(La Mente Iluminada, editado por Stephen Mitchell)
Lo que nosotros vemos como tontería sin sentido, Dios lo entiende como un paso necesario en la evolución de nuestra conciencia. Recuerda que el Curso dice que no hay accidentes en el plan de salvación de Dios. Tu Perspectiva o mi perspectiva, en cuanto a que están delimitados por el ego y no por la perspectiva de Dios o del Espíritu Santo, nos conduce al sufrimiento.
Probablemente todos hayamos tenido una amiga que nos trae un problema, tal vez un problema de relación. Al sentarte a escuchar a tu amiga, no puedes entender el porqué de tanta alharaca. Para ti la solución parece sencilla. Escuchas a tu amiga hablando de lo desgraciado que es su novio, y tu respuesta inmediata es: “¡Abandónalo entonces!” Para ti la solución es fácil. “Si hay mucho dolor en esto, y no te está haciendo bien - ¡sal de la situación!” Pero esa respuesta le parece grosera, burda, áspera y poco elegante a tu amiga – especialmente si está apegada y necesitando cierta manera de resolver la relación.
El ego se apega por naturaleza. Formamos relaciones especiales en que establecemos una perspectiva determinada. Creemos que la relación debe tener cierto cariz. Si no resulta así sufrimos.
El Curso nos pide que soltemos nuestras ideas fijas. No hace falta ninguna destrucción. A veces – cuando no podemos lograr otra perspectiva naturalmente – es posible que nos encontremos logrando una nueva perspectiva porque la vieja manera de ver las cosas simplemente ya no funciona y se descarta.
Todo Está Perfecto
El ego no cree que todo esté perfecto. Es como los dos prisioneros que miraron por la ventana de la celda – uno miró para arriba y vio las estrellas – el otro miró para abajo y vio el barro. Para ver correctamente debe haber un cambio, un movimiento en la conciencia que deje de juzgar y permita que las cosas sean como son.
Gertie Dunne, una suscriptora de la revista Inspiration y también facilitadora de Louisville, Kentucky, nos envió unas remeras y buzos impresas con la frase “¡El cambio es posible! Lee Un Curso de Milagros®.” Lo único que necesitamos a fin de ser felices es experimentar un cambio de perspectiva. Es posible superarse – cambiar, moverse de la posición dolorosa de resistir lo que está pasando a la de ver las cosas de una forma totalmente nueva.
“Todo el mundo tiene derecho a los milagros, pero antes es necesario una purificación.” Hay dos formas de pasar por la purificación.
1. Podemos elegir ver las cosas de manera distinta. Las lecciones del Libro de Ejercicios del Curso están tratando de ayudarnos a ver las cosas de otra manera.
2. Si no elegimos ver las cosas de manera distinta es posible que la vida nos exija un cambio.
El principio 22 de los 50 Principios del Milagro dice que el propósito de los milagros es ayudarnos a reorganizar nuestra percepción de manera que veamos las cosas como realmente son a diferencia de la forma en que hemos estado interpretándolas.
Cuanto más enchufados estemos con el plan de nuestro ego, tanto más sufrimos. Cuanto más grande sea nuestro dolor, mayor es nuestra confusión e inhabilidad para ver lo que está pasando. El plan de Dios es el único plan que funciona. El ego tiene su propio plan y trata de arreglárselas solo. Necesitamos una vista adecuada, una perspectiva adecuada para ver las cosas del modo que son en realidad y no de la manera que las hemos interpretado. Cada decisión que tomamos se toma ya sea con ídolos o con Dios. El ego tiene su propia idea de la salvación y busca la salvación en las relaciones, las cosas, la fama y la fortuna. En todas las maneras salvo la de Dios.
La buena noticia es que no podemos solucionar las cosas por nosotros mismos.
¡Necesitamos ayuda!
Es imposible que el Hijo de Dios pueda ser controlado por sucesos externos a él.
Es imposible que él mismo no haya elegido las cosas que le suceden. Su poder de decisión es lo que determina cada situación en la que parece encontrarse, ya sea por casualidad o por coincidencia. Y ni las coincidencias ni las casualidades son posibles en el universo tal como Dios lo creó, fuera del cual no existe nada. Si sufres es porque decidiste que tu meta era el pecado. Si eres feliz, es porque pusiste tu poder de decisión en manos de Aquel que no puede sino decidir a favor de Dios por ti. T.21.II.3:1-6
Nada es accidental. Todo aquello que parece que nos sucede contiene su lección, y siempre que estemos evolucionando hacia el Reino estaremos siempre en la modalidad de aprendizaje. No hay enfermedad, ni pérdida física, ni dificultad financiera, ni problema interpersonal, ni muerte, ni experiencia, no importa cuán extraordinario o mundano, que no conlleve en él su enseñanza. El Curso entonces nos pediría que tomáramos responsabilidad por todo aquello que sucede en nuestras vidas y que enfrentáramos la responsabilidad directamente.
Uno a menudo se encuentra con su destino en el camino que tomó para evitarlo.
(Proverbio francés)
Dios quiere ayudar. El Espíritu Santo está aquí mismo, ahora mismo. Ni por un segundo necesitamos esperar Su ayuda. Está aquí para guiarnos hasta la salida de cada dificultad. Y cuando el desorden quedó en el pasado – Él está aquí para inspirarnos a que logremos mayores obras y realizaciones. Salir de “nuestros rollos” nos da la oportunidad de ayudar a otra gente a salir de los suyos. Somos capaces de ayudar a otros en la medida que no nos involucremos en la novela.
El reino de Dios es el único lugar en que puede haber perfecta paz. El reino de Dios es el único lugar perfecto posible. Es lo único que es eterno.
Si tomas un bordado y lo estudias cuidadosamente, notarás una hermosa obra de arte, intrincadamente detallada. Si lo das vuelta del otro lado, descubres un desorden confuso y enmarañado. Esta es la diferencia entre las dos formas de ver. Mirar las cosas desde el lado de Dios, es verlo todo hermoso, intrincadamente detallado, perfecto en cada grado.
Desde donde tú estás parado puede parecer un desorden enmarañado. Cuando cambiamos de perspectiva y dejamos de juzgar por un rato, tal vez veamos que la vida es tan hermosa para nosotros como lo es para Dios. Trata de ver la vida de la manera en que Dios lo hace y las cosas cambiarán de verdad. Se animan mucho. La oscuridad se desvanece. Aun la complejidad y el desorden toman sentido. Entonces vemos por qué la aparente confusión es necesaria. Es como mirar el interior de una computadora y preguntarse cómo podría toda esa jerigonza tener algún significado. Lo que toda esa jerigonza demuestra en la pantalla, o impresa, es totalmente distinta al aparente desorden interno. No es en realidad un desorden. Es el camino que tuvimos que tomar para llegar al mayor bien.
La vida podrá parecer una monstruosidad confusa pero de hecho es una obra de arte hermosa. Sólo hace falta verlo desde la perspectiva correcta.
Es Posible Ver Las Cosas De Forma Distinta
No tomes decisiones con respecto a lo que es o adónde se encuentra, sino que en vez de ello pregúntaselo todo al Espíritu Santo y no tomes ninguna decisión sin su dulce consejo.T-14.III.12:6
Si llegamos a recordar Quienes somos tan a menudo como podamos, llegaremos a entender al glorioso ser que somos colectivamente.
Cada día tenemos miles de oportunidades de elegir una visión dulce, de ser humanos en vez de tener razón, de entender en vez de atacar, de ser fuertes en vez de destructivos. Cada pequeño evento nos ofrece una oportunidad de decidir con lo mejor de nosotros mismos, y cada decisión que hagamos aúna al mundo o lo divide más. La familia del hombre está tratando de despertar a su unidad, pero ha sido una pesadilla de desacuerdos por muy largo tiempo.
(Hugh y Gayle Prather)
Los maestros de otras edades pudieron hacer milagros porque jamás miraron como algo verdadero la “apariencia” de las cosas tales como la enfermedad, dolencia y pecado. Ellos llegaron más profundo, penetrando hasta el alma, y fueron más allá de la forma a la verdad de Quienes eran detrás de la personalidad.
Es un engaño pensar que alguien exista si no fuera por Dios. Dios Se está expresando como tú y yo, y todos. A medida que alineamos nuestra conciencia con la comprensión de Quienes somos, y Un Curso de Milagros® es el manual de instrucciones de cómo hacerlo, entonces podemos simplemente “ser” en esta verdad y dar todo lo que tenemos en cada momento que vivimos al simplemente “ser.” La razón por la que no necesito hacer nada es que mi vida no tiene nada que ver con lo que hago, aunque mi ego continuamente me provoque y me haga creer lo contrario. Siempre tiene que ver con comprender más y más, en cada momento que pasa, la magnificencia de Quien soy en realidad... Quien eres tú.... Quienes somos.
No hay billones de personas en este planeta... sólo hay una vida, un alma, un aliento.
Quiero sugerir una meditación.
Conviértete en otra persona
Mira a una persona que camine por la calle y conviértete en ella. No la juzgues, conviértete en ella. Lo que está pensando, lo estamos pensando todos. El Curso dice que la mente nunca duerme. En cada minuto cada uno de nosotros está creando el mundo que vemos.
Necesitamos llegar a un nivel superior. Sigue la voz del Espíritu Santo a medida que Él nos habla, desde la forma en que tratamos al mesero, a la forma en que tratamos al conductor del coche delante nuestro en la carretera, hasta la forma en que nos comunicamos con el jefe, cómo somos con nuestros hijos, hermanos y hermanas, extraños y amigos. No hay nada más que Cristo... porque no hay nadie ahí afuera salvo TÚ.
Sólo se trata de despertar y ser tan consciente como podamos de Quienes somos en cada momento que vivimos. Estaremos viviendo el mensaje del Curso naturalmente y sin esfuerzo. Seremos amorosos, generosos, perdonaremos y experimentaremos la más dulce paz.
Si estás sufriendo en una relación, o si no hay dinero, o si estás enfermo y no puedes entender porqué, recuerda esto:
Esto no es para siempre.
Para siempre es donde Dios está.
Y donde Dios está hay paz y claridad de propósito.
A fin de ser felices necesitamos una perspectiva Transpersonal – una perspectiva que está por encima de todo – una visión que el Curso dice que está por encima del campo de batalla, fuera del tiempo y de nuestras novelas individuales.
Un día, cuando esperaba en el semáforo, miré en mi espejo retrovisor y noté que una pareja estaba discutiendo acaloradamente. Estaban realmente enfurecidos. Desde mi perspectiva todo parecía muy tonto. Obviamente cada uno de ellos pensó que el otro estaba equivocado.
Cuando nos enojamos con alguien, estamos pidiéndole que cambie y le estamos diciendo que nosotros no queremos cambiar.
Para dejar el sufrimiento tenemos que dejar de exigir que los demás se conduzcan de cierta forma.
Debemos preguntarnos aquello que pregunta el Curso: ¿Prefiero tener razón o ser feliz?